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REPRESIÓN

A los Mossos d’Esquadra no se les aplaude

En las últimas convocatorias a favor de que se lleve a cabo el resultado del 1 de octubre, y contra la aplicación del artículo 155, es habitual escuchar vítores a los Mossos d’Esquadra.

No Passaran

Barcelona

Miércoles 15 de noviembre | 19:07

A los Mossos a los que se les canta “esta es nuestra policía” –haciendo referencia al rechazo a la Policía Nacional y la Guardia Civil como fuerzas de ocupación- es el mismo cuerpo de Mossos que el 27 de mayo de 2011 desalojaron violentamente la Plaça Catalunya. La operación se saldó con 121 heridos y con la exigencia de la dimisión de Felip Puig, entonces Conseller d’Interior de Artur Mas.

Entonces, muchos vimos el verdadero rostro represivo de la policía contra el movimiento de los indignados. A los gritos y cánticos contra la casta política del Partido Popular y del PSOE, se les empezaban a sumar las consignas en contra de la violencia policial. Al desprestigio que se ganaron las fuerzas represivas de los Mossos de Esquadra aquellos días, se le irían sumando casos de abuso policial, como los de la comisaría de las Corts, la represión brutal del movimiento estudiantil que salía a luchar contra el Plan Bolonia o la participación en desalojos y desahucios a quienes no podían pagar los elevados costes de las hipotecas o los alquileres. No son pocos los casos en los que este cuerpo llega a aplicar toda la brutalidad policial cuando los vecinos se oponen al desahucio, como en el conocido caso del barrio del Clot.

Es decir, es el mismo cuerpo policial que por la vía de la represión le allanaba el camino al Gobierno para poder imponer las medidas austericidas y los recortes para hacer cargar sobre las espaldas de la clase trabajadora el peso de la crisis económica.

El mismo que acumula un gran número de denuncias en Europa por torturas y abuso de fuerza y por actitudes racistas.

Como el caso de Esther Quintana quien perdió un ojo tras el impacto de una bala de goma, mientras se manifestaba pacíficamente en la huelga general del 2014. Lo mismo le ocurrió a otro joven en 2009.

Otro caso que muchos recordarán con rabia, es el asesinato de Juan Andrés Benítez, el 6 de octubre de 2013 en el barrio del Raval, de lo que fueron absueltos en 2016. En este caso pactaron y aceptaron una condena por homicidio por imprudencia grave. Además de presentarse al juicio totalmente depilados para evitar el test de consumo de drogas.

Otro caso muy sonado, fue el del joven rumano torturado en comisaría por seis Mossos d’Esquadra, después de detenerle por un delito que no cometió, lo insultaron y golpearon por todo el cuerpo.

Además, los Mossos d’Esquadra también acumulan varias denuncias por agresiones sexuales y humillaciones a mujeres en sus detenciones y en otros contextos. Como el caso de una mujer de Lleida que en 2014 denunció a un mosso por agredirla sexualmente en el colegio de su hijo.

No es ninguna novedad que la policía de la Generalitat se haya visto implicada en casos de abusos sexuales o realizando un pésimo trato a las mujeres que han sufrido violencia machista. En 2016 por ejemplo, la concejal de la CUP Maria Rovira hizo público su descontento por la mala gestión que los Mossos d’Esquadra hicieron respecto a la agresión sexual que sufrió. Estos le comentaron que “son cosas que pasan” y que era mejor que denunciara el caso por robo para que tuviera consecuencias más severas para el agresor.

Ahora bien, nuestra denuncia nada tiene que ver con la campaña que llevan a cabo los mass media españoles o los partidos del régimen que aprueban e implementan el 155. Esto medios y partidos, durante los años que los movimientos sociales, la izquierda sindical y las organizaciones de izquierda en Catalunya y en el resto del Estado denunciaban los casos de abusos, torturas, detenciones arbitrarias, montajes policiales y asesinatos, miraban para otro lado.

Nuestra denuncia está lejos de esta campaña oportunista, en la línea del ataque a la voluntad del pueblo catalán que se expresó en las urnas el 1 de octubre. Día en el que, por otro lado, los Mossos cerraron más de 200 colegios electorales.

Nuestra campaña es porque no es ningún aliado el cuerpo que hace unos meses nos perseguía y nos reventaba a porrazos. Nos sacaba de los pelos de las concentraciones y manifestaciones. De esas en las que exigían una universidad pública y gratuita como estudiantes. Nos encontrábamos frente a ellos, poniendo en cuerpo, en las huelgas obreras como la de Panrico, donde los Mossos garantizaron la entrada y salida de mercancía, vulnerando así el derecho a huelga de los trabajadores y las trabajadoras que sostuvieron una huelga de 8 meses.

Los Mossos d’Esquadra actúan y actuarán siempre reprimiendo las luchas del pueblo catalán. Ya sea la lucha por el derecho democrático a la autodeterminación o las luchas por los derechos sociales y laborales. Por ello nuestro deber es denunciar sus actuaciones y no dejarnos engañar por la campañas mediáticas que buscan desprestigiar un cuerpo policial que llevaba años en entredicho.

El brazo armado del Estado siempre estará en frente de los que luchamos por la emancipación de la clase trabajadora y los sectores populares. Siempre defenderán los privilegios de los ricos ante la indignación de miles de manifestantes que luchan por el fin de la explotación y la miseria.