Juventud

EDITORIAL

A la conquista de nuestro futuro

Macristas, peronistas y dirigentes sindicales negocian las reformas, ellos están organizados en sus propios partidos y planifican qué más nos van a sacar. ¿Y nosotros?

Jesica Calcagno

@Jesi_mc

Sábado 25 de noviembre | Edición del día

No pasó ni un día de las elecciones legislativas que el gobierno de empresarios de Macri mostró cuál era su plan con todas las reformas que están en debate: laboral, impositiva, previsional y también educativa. Desde entonces vimos un desfile de negociaciones entre funcionarios macristas con gobernadores peronistas y radicales, diputados y dirigentes de los gremios más importantes. Todos ellos, los que se sientan a negociar su propia cuota de poder timbeando nuestro futuro, están organizados en sus propios partidos y sindicatos.

Del otro lado, somos cientos de miles de jóvenes que creemos que a Macri hay que enfrentarlo. Pero la mayoría de estos jóvenes no están organizados. Algunos tienen que pasar mucho tiempo trabajando aunque les gustaría participar. Y muchos otros son parte de la fuerza que se despliega a veces en masivas movilizaciones: por la aparición con vida de Santiago Maldonado, o por Ni Una Menos, pero que al terminar la marcha se esfuma y vuelve desorganizado. Si hay una fuerza que se viene expresando en las calles de los que nos oponemos a Macri y sus políticas, ¿no pensaste qué pasaría si toda esa masividad que se expresó en esas marchas fuera una fuerza conciente y organizada que conspire y planifique todos los días cómo enfrentar las políticas de Cambiemos y organizar la sociedad en base a los intereses de los trabajadores? Todo lo que nos rodea cotidianamente ayuda a que ni siquiera nos hagamos esa pregunta, y eso solamente le sirve a los que sí están organizados para sus propios intereses de clase.

Ellos se organizan

Macristas y peronistas, dirigentes sindicales vendidos y gobernadores, que negocian medidas de las que ellos no se van a ver afectados, y sin embargo son quienes se arrogan el poder de decidir sobre el futuro de millones, el de todos nosotros. El PRO, por ejemplo, se creó como partido apelando a que los empresarios “resignen” algo de sus ganancias para pasar a tener un “sueldo de político”, de quizás la mitad de lo que ganaban antes.

Todo para proponerse llegar al gobierno e imponer sus propuestas de acuerdo a sus intereses como muestran con su plan de reformas. Cuentan para eso también con periodistas oficialistas y otros cercanos al kirchnerismo que inundan de análisis que nos hablan de “la marea amarilla Pro”, y buscan crear una sensación de que son “invencibles” y que ya no hay nada que hacer con el poder que tienen. Una Cristina Fernández que ofrece salidas primero en las urnas, y ahora con su propia intervención en el senado como garantía de oposición, cuando es el propio bloque legislativo del kirchnerismo el que le votó hace pocos días el presupuesto a Vidal. Fuera del Congreso las organizaciones sindicales y sociales se limitan a hacer declaraciones contra la reforma, pero nada de organizar una verdadera pelea en las calles. Si hay algo utópico es pensar que será el peronismo el que de una salida favorable a la mayoría trabajadora.

Todos ellos son parte de construir una ideología para decirte que votando cada dos años podés elegir quien nos represente, de manera individual y pensando sólo en vos mismo y el propio bolsillo. Por eso aceptan que nos movilicemos hoy por reclamos urgentes porque no nos maten a las mujeres, o impostergable porque no nos desaparezca el estado. Porque aunque sólo nuestra movilización es la que puede conquistarlos, mientras la participación de la juventud sea votar cada 2 años, o en su lugar de trabajo y estudio y participar en alguna marcha, la sociedad sigue funcionando sobre las mismas bases, sin cambiar. La rueda sigue girando.

¿Y vos?

Mientras tanto hay una juventud que sigue laburando precarizada, con bajos salarios y como material descartable rotando de trabajo en trabajo, condenada a hacer eso toda su vida (y si avanza las reformas será aún peor). Otra que quiere estudiar y no accede, o le implica un esfuerzo enorme porque no tiene tiempo o plata para bancarlo. Están los que llegan a recibirse pero no encuentran trabajo de la profesión que eligieron. Vemos como maltratan a nuestros abuelos que trabajaron toda su vida, y una vez descartados no se merecen nada, ni medicamentos ni un salario o pensión acorde a sus necesidades.

Todo está organizado para sacarle a los que menos tienen y llenar de beneficios a una minoría rica y empresaria. Salta la bronca y el odio al ver que los mismos que viven en las villas hacinados son los que construyen casas de lujo para otros y quedan vacías por años. ¿Por qué si el macrismo, el peronismos y los dirigentes de la CGT se organizan en sus partidos diariamente para organizar la sociedad de esta manera tan irracional, vos no te vas a organizar para planificar una sociedad basada en las necesidades de las mayorías trabajadoras? ¿Vos no vas a utilizar tu tiempo, resignando algo de lo que hoy haces, para que nuestra fuerza se transforme en la poderosa palanca que le puede poner fin a esta sociedad tan irracional y construir una sobre la base de los intereses de los que laburamos? Porque si esto es lo que nos proponemos, acompañar algunas marchas masivas no nos va alcanzar, y estaremos condenados a reaccionar cada tanto para defender derechos básicos y que nada cambie. Los cientos de miles que votan al Frente de Izquierda, e incluso los miles que fiscalizaron o colaboraron en todo el país muestran un gran punto de apoyo de quienes compartimos muchas ideas, pero que sólo podrán volverse realidad asumiendo el compromiso de que la conquista de un futuro no es inevitable a menos que nuestra propia organización supere la conciencia de clase de los empresarios y sus políticos. Por esa misma razón, sólo la organización por derechos sindicales, demandas estudiantiles o de las mujeres, también sirve a mantener todo igual: peleando por sector, separados, disputando una porción de derechos al estado o los empresarios para estar “un poco mejor”. No. No queremos hacer más soportable este sistema y la esclavitud que ata a millones de hombres y mujeres a trabajar hasta volverse descartables. No queremos aflojar un poco las cadenas que nos atan a vivir en un mundo irracional que nos escupe en la cara todos los días. Si no dedicamos parte de nuestro tiempo a organizar agrupaciones en nuestros lugares de trabajo y estudio, que recupere las organizaciones de los trabajadores como los sindicatos y los centros de estudiantes para estos objetivos. Si no construimos un partido político propio con los que estén más decididos que una todas estas peleas para cambiarlo todo, vamos a regalar nuestra vida y nuestro futuro.

La Juventud del PTS y sus agrupaciones en el movimiento obrero y estudiantil militamos por terminar con esa esclavitud y organizar la sociedad sobre otras bases. En cada lugar de trabajo y estudio nos unimos trabajadores y estudiantes bajo un mismo objetivo, en nuestro país y en otros de América Latina y Europa. Todas las peleas que damos hoy contra medidas regresivas como las reformas que negocian macristas y peronistas para reforzar las cadenas al trabajo, lo hacemos en ese camino. Así como con toda experiencia de lucha de los trabajadores por mejorar sus condiciones de vida y conquistar nuevos derechos. Nuestra militancia tiene un objetivo mayor y que es el único realista frente a la barbarie capitalista: el de poner hoy todos los avances de la ciencia y la tecnología al servicios de liberar a la humanidad, y no para seguir enriqueciendo a una minoría. Por eso decimos que ya hoy, con las condiciones tecnológicas alcanzadas, podríamos comenzar a darle solución al desempleo, la precarización y el trabajo en "negro" reduciendo la jornada de trabajo a 6 horas 5 días, a la vez que frente a la crisis de desempleo planteamos el reparto de las horas de trabajo sin reducción salarial.

Todo lo contrario a lo que quieren hacer los capitalistas que pretenden que cada vez trabajemos más horas y haya más desocupados. Y sólo podemos conquistarlo con una gran lucha de los trabajadores y el conjunto de los explotados y oprimidos. Nuestro horizonte es el de crear las condiciones para disminuir cada vez más el tiempo que cada persona dedica al trabajo, hasta que represente una porción insignificante, y todos podamos dedicar nuestro tiempo a la ciencia, el arte, la cultura, el ocio y desplegar todas las capacidades humanas. La conquista de un futuro sentando las bases de una sociedad comunista, no va a caer del cielo.

Ese futuro empieza a construirse hoy si hacemos propia esta pelea organizándonos en un partido que se proponga planificar y pensar todos los días cómo actuar en nuestra realidad y nuestro tiempo para alcanzar ese fin, el de liberarnos de todas las cadenas de explotación y opresión. Para los empresarios y sus políticos que sí están organizados (y todavía mejor que nosotros), nuestra vida no vale nada. Sólo la podemos hacer valer si dedicamos nuestro tiempo a la conquista de ese futuro, si la vivimos para dar vuelta la historia.

Y vos, ¿por qué no militás todavía?








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