Géneros y Sexualidades

IGLESIA Y ESTADO

A la caza del voto celeste: el macrismo se acerca a un nuevo partido evangelista

Los antiderechos no descansan, referentes evangelistas de distintas provincias formaron la organización política “Una Nueva Oportunidad” y buscan alianzas para seguir ganando terreno en el Estado. Para eso esta vez se reunieron con Patricia Bullrich del PRO.

Pablo Herón

@PhabloHeron

Viernes 24 de julio | 20:11

Así lo expresaban en su cuenta de twitter el 13 de julio subiendo una foto de la videollamada junto a la presidenta del PRO. El 2021 es un año electoral y en sintonía con el final de su campaña presidencial, donde se lo vio a Macri viajando a los actos con su pañuelo celeste, el PRO busca cosechar alianzas y votos con los sectores que se posicionaron contra la legalización del aborto.

El macrismo no fue el único sector de la política que se vistió de celeste durante 2019. Con más fervor levantaron su oposición al aborto la fórmula de Gómez Centurión y Cynthia Hotton por el Frente NOS, y la lista de diputados provinciales en Santa Fe “Unite por la Familia y la Vida”, de donde salió electa Amalia Granata. De esa última lista también salió electo diputado provincial Walter Ghione, uno de los referentes evangelistas de “Una Nueva Oportunidad” (UNO).

Cynthia Hotton

La pelea por conquistar derechos elementales para mujeres y LGBTIs históricamente tuvo como respuesta el desarrollo de movimientos opositores que levantaron como bandera la llamada “defensa de la vida y la familia”, siempre en nombre de Dios. De ahí surgen figuras que usualmente están ligadas a las instituciones religiosas más reaccionarias. La lucha por la legalización del aborto o el matrimonio igualitario, por solo mencionar algunas, fueron testigo de esto.

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En ambas ocasiones, las Iglesias católica y evangélica desplegaron su poder dentro del Congreso (presionando a legisladores y legisladoras para que voten en contra) y en la calle, llamando a movilizar sosteniendo prejuicios y campañas de odio que nada tienen que ver con las creencias religiosas. Cuando no lo lograron, obligaron a feligreses y niñes de los colegios que se financian con la plata del Estado a participar de las mismas, con casos como los de Tucumán, Jujuy o Santiago del Estero bajo distintos gobiernos.

La fórmula presidencial del Frente NOS llegó a cosechar 450 mil votos a nivel nacional, mientras Granata en su lista de diputados por Santa Fe logró superar los 280 mil. Aunque de momento no son números desorbitantes, la especulación por cuál fuerza política capitaliza electoralmente el sector de la sociedad opositor al aborto se pone a la orden del día.

¿Qué es “Una Nueva Oportunidad”?

En una entrevista sobre la conformación del nuevo partido al portal Enfoque Evangélico, Ghione aseguró: “no somos un partido confesional. UNO es un partido con una base en la defensa de la vida, es un espacio abierto”. Sin embargo al mismo tiempo aclaró que “se da la casualidad que hoy la conducción en general de cada de una de las provincias está en manos de evangélicos”. Según sus declaraciones se encuentran desarrollando su actividad en alrededor de una decena de provincias, entre las que se encuentran Buenos Aires, Santa Fe, Mendoza, Salta y Entre Ríos.

Aseguró que “siempre vamos a tener apertura al diálogo” en relación a los grandes partidos. Sobre el gobierno nacional opina que los separa el tema del aborto legal, y alrededor de Juntos por el Cambio que “si ellos cuidan los valores de los sectores pro vida, evangélicos, del campo, que fueron muy maltratados en el tiempo del macrismo, creo que van a tener una chance de volver a gobernar este país”.

En el reportaje deja muy en claro cuál es el objetivo que se pusieron: “nos interesa tener mucho más representaciones locales como concejales, presidentes comunales, de ahí hay una base de sustentación más trascendente para lo que es el espacio”. A lo que agregó “entendemos que necesitamos formar militancia. Hoy puede haber muchos evangélicos con ganas pero como militantes políticos no están formados”.

Una aspiración marcada por el cercano modelo brasileño donde se calcula que el 30% del país es evangelista y las distintas Iglesias conquistaron un gran peso en la agenda política, partiendo desde el propio Jair Bolsonaro, con gobernadores que son pastores y teniendo un importante bloque en el Congreso.

En Argentina según un estudio del Conicet del 2019, un 15,3% del país adhiere al evangelismo, la gran mayoría son de la rama de los pentecostales. Hay múltiples vertientes al interior de esta religión, donde la que más vienen ganando peso son las que reivindican discursos de lo más reaccionarios. Allí es donde se encuentra ACIERA (Alianza Cristiana de las Iglesias Evangélicas de la República Argentina), el principal reagrupamiento hoy en el país, que viene de encabezar las convocatorias a movilizaciones contra el aborto legal. En 2018 aparecía un audio donde su presidente presionaba a Macri y Vidal para impedir la aprobación de la ley de Educación Sexual Integral en la provincia de Buenos Aires.

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De la Iglesia al Estado

En noviembre del año pasado ACIERA saludaba a los distintos diputados, concejales e intendentes evangelistas que salieron electos en cargos. Entre ellos se encontraba la legisladora del PRO en la Ciudad, Dina Rezinovsy, quién también fue parte de la reunión junto con Bullrich y el exsecretario de Culto de la gestión macrista, Alfredo Abriani. Un sector de referentes que ahora forman parte de UNO, tuvo o tiene relación con el PRO. Ahora buscarían reunirse con los radicales Alfredo Cornejo y Mario Negri, y con la Coalición Cívica.

Esta no es la primera vez que intentan conformar un partido para el “voto celeste”. Antes de las elecciones, había surgido la iniciativa del “partido celeste”, para capitalizar la oposición al aborto legal. En su momento el Papa Bergoglio había puesto reparos, en vistas a mantener una relación política con las diferentes coaliciones. En sus palabras: “En política es mejor tener una polifonía en política inspirada en una misma fe y construida con múltiples sonidos e instrumentos”. Es un hecho que para la Iglesia católica, y también la evangélica, fue y es fructífero mantener relaciones con todos los partidos mayoritarios. Algo que se demostró cada vez que se votó una ley a la que la jerarquía de las iglesias se opuso, donde los grandes partidos siempre aportaron sus votos para satisfacerlas como se dio en la votación del aborto legal.

La injerencia de las cúpulas de las Iglesias en el Estado no es nueva. Hoy en día buscan por todos las vías ganar mayor peso y relación con los gobiernos en las provincias y distintos municipios. El lunes pasado en Chaco, el gobernador Capitanich lanzó el programa “Cristianos a ayudar” en coordinación con las jerarquías evangélicas para que 1.500 personas recorran hogares de zonas vulnerables.

“El médico Juan Carlos Quintana, a cargo del consultorio LGBT del hospital Perrando, el más grande de Resistencia, en sus redes sociales señaló ‘movilizar 1.500 personas con el fin de hacer un barrido en los barrios de Resistencia carece de creiterio sanitario y epidemiológico en un momento en el cual todavía estamos atravesando un crecimiento de casos y de muertes por COVID 19’”, cuenta Ingrid Beck en el portal Letra P.

El programa está coordinado especialmente con las autoridades de la Iglesia Cristiana Internacional, encabezada por el pastor Jorge Ledesma, que fue imputado hace poco por haber violado la cuarentena convocando a un evento masivo llamado “autoculto” el 31 de mayo. El Ministerio de Salud informó que ya fueron relevadas 3 mil viviendas. En las fotos oficiales aparecen Ledesma, la ministra de Salud, Paola Benítez, y su hermano Pablo Josué Benítez, encargado del programa y excandidato a senador por el Frente NOS.

La ligazón del peronismo con la Iglesia reforzando su injerencia en asuntos del Estado no es nueva. En 2019 la exintendenta de La Matanza, Verónica Magario, hizo efectiva la creación de la primera Sub Secretaría de Culto de toda la provincia de Buenos Aires, poniendo a la cabeza al pastor Gabriel Ciulla, pastor evangélico de la Iglesia Camino de Vida de la localidad de Laferrere. A fines de ese mismo año, una vez asumido el cargo Alberto Fernández se reunió con ACIERA, que en su comunicado refleja que el mandatario afirmó “los evangélicos trabajan sobre valores, no enfatizando dogmas”.

En plena pandemia, con millones atravesando la crisis sanitaria, económica y social, las Iglesias aspiran a ganar más injerencia reforzando sus posturas contra derechos elementales como el aborto legal e inclusive contra el aborto no punible. Mientras el macrismo mueve sus fichas de cara al 2021, el peronismo hace de las suyas en las provincias junto a referentes evangelistas y el gobierno anuncia constantemente que no es el mejor momento para debatir el aborto.

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