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NO+PRECARIEDAD

A 6 años de la Reforma Laboral, 6 medidas para terminar con la precariedad

La precariedad, el modelo laboral del capitalismo español impuesto por los gobiernos del PP y PSOE, viene siendo el motor de lucha y organización de sectores de la clase trabajadora.

Viernes 9 de febrero | 20:27

Aunque las ganancias patronales se han recuperado a niveles pre crisis, no ha sido así con los salarios, los niveles de paro y la calidad del empleo. El Estado español está a la cabeza de las cifras europeas de pobreza y precariedad, no solo como una de las consecuencias de la crisis, sino como uno de los motores de la “recuperación”.

A seis años de la reforma laboral del gobierno del PP, el hartazgo de millones que viven en la pobreza comienza a mostrar su músculo en el Estado español a través de distintos procesos de lucha y organización. El programa de “paz social” sostenido por las direcciones burocráticas de los sindicatos mayoritarios es un cómplice necesario en la división y el brutal retroceso de derechos que sufre nuestra clase. Por ello es necesario oponerle un programa que responda a las necesidades de las inmensas mayorías y unifique las filas de la clase trabajadora, para lo cual es necesario afectar las ganancias de los capitalistas. Porque de lo que se trata es de sus ganancias o nuestras vidas.

1) Basta de precariedad laboral: aumento de salarios e igualdad salarial

En estos años de crisis, la desigualdad en el Estado español no ha dejado de crecer, ubicándolo como uno de los Estados más desiguales de Europa. Mientras los ricos se han hecho más ricos, la mayoría de los trabajadores y trabajadoras sobreviven con salarios de miseria. Por ello es necesario luchar, en primer lugar, por la igualdad salarial entre hombres y mujeres. Y al mismo tiempo, por el aumento del salario mínimo a 1500 euros a expensas de los beneficios de los grandes capitalistas como Amancio Ortega, Florentino Pérez, la familia Botín, etc. Prohibición de las tablas salariales “b”, del fraude de los contratos temporales, las ETTs, los falsos autónomos, las externalizaciones, las contratas y subcontratas, así como todos los mecanismos de precarización del trabajo. Basta de becas y contratos en prácticas para la juventud. Pase a planta permanente de todos los trabajadores ya sea en el sector público o privado.

2) Reparto de las horas de trabajo sin rebaja salarial ¡Trabajar menos, trabajar todos!

Toda la riqueza social es creada por el trabajo. Por ello la reducción de la jornada laboral es una demanda de honda tradición en la historia del movimiento obrero internacional. Para la patronal significa aumentar sus ganancias; para la clase trabajadora significa su vida misma. Los enormes saltos en los procesos de robotización y automatización de la producción y el comercio, han traído un aumento extraordinario de la productividad del trabajo, pero no se han reflejado en un descenso de las horas de trabajo. Por el contrario, se acentúa el paro, la baja de salarios y la precariedad. Es necesario imponer el reparto de las horas de trabajo entre todas las manos disponibles con un salario acorde a las necesidades de la vida, lo que permitiría la creación de cientos de miles de puestos de trabajo en todos los sectores. Al mismo tiempo, mientras el flagelo del paro siga afectando a millones, hay que imponer un subsidio de paro indefinido, sufragado mediante impuestos a las grandes fortunas y los multimillonarios beneficios empresariales.

3) No Pago de la deuda e impuestos progresivos a las grandes fortunas

Hoy pagan menos impuestos quienes más tienen. Incluso muchos no pagan, ya sea porque evaden con total impunidad o porque están exentos como la Iglesia. La banca fue “auxiliada” con dinero público que pasó a engordar la deuda, el cual no pretenden devolver ni se lo pretenden reclamar. Al mismo tiempo se ha aprovechado la crisis para desmantelar la sanidad, la educación y el sistema de pensiones. Por esto, la lucha por pensiones dignas, servicios públicos gratuitos, de calidad y de carácter universal financiados en base al no pago de la deuda y el aumento progresivo de impuestos a las grandes fortunas, es una cuestión vital para combatir la precariedad.

4) Basta de secretos contra los trabajadores: apertura de los libros contables

Los capitalistas siempre alegan “pérdidas” para atacar las condiciones de los trabajadores y trabajadoras, aumentar los ritmos de trabajo y deshacerse de nosotros como material descartable. Un verdadero chantaje amparándose en el secreto industrial y comercial, mediante el cual esconden sus verdaderas ganancias. Convierten así a la economía en una tómbola en la cual “la casa siempre gana”. Para enfrentar este chantaje es necesario plantear la abolición del secreto comercial y la apertura de los libros contables.

5) Control obrero y expropiación sin pago de toda empresa que cierre o despida

Si las empresas capitalistas entran en crisis o tienen pérdidas es por los malos negocios de los capitalistas y no por responsabilidad de sus trabajadores, a los cuales se les debe garantizar los medios de subsistencia. Si los capitalistas no pueden dar lo único que tienen los obreros bajo el capitalismo, el derecho a ser explotados, entonces hay que sacar de sus manos los medios de producción, mediante la expropiación por parte del Estado y el control obrero de cada fábrica o empresa que cierre o despida. Frente al complot de pulpos capitalistas como FCC, Ferrovial, ACS o Sacyr, es necesario luchar por la remunicipalización se los servicios públicos, las cuales deben ejecutarse sin indemnización alguna a las empresas que se han lucrado con los servicios públicos, y bajo el control de trabajadores y usuarios, el único modo de garantizar un servicio eficiente, al servicio de las necesidades sociales y sin corrupción estatal.

6) Basta de casa sin gente y gente sin casas: expropiación de las viviendas vacías

Cientos de miles de familias perdieron su vivienda durante la crisis. Esta cuestión sigue siendo uno de los problemas más agudos entre las familias trabajadoras y uno de los rasgos distintivos de la precariedad. Para combatir esta situación es necesaria la expropiación de todos los pisos vacíos en manos de los bancos y los especuladores para crear un parque público de viviendas accesibles, cuyo alquiler representen solo un pequeño porcentaje del salario. Lo que serviría para combatir la gentrificación que expulsa hacia la periferia a los sectores con pocos recursos y dar una solución radical a este problema.

Unidad de la clase trabajadora para luchar por nuestros derechos

La consecución de un programa de este tipo no será fruto de una negociación con las patronales como gustan hacer los burócratas apoltronados en los sillones de los grandes sindicatos, sino de una dura pelea, como ha sido siempre que la clase trabajadora han conquistado o defendido efectivamente algún derecho. Para esto es necesario desarrollar la más amplia unidad de acción en los centros de trabajo poniendo nuestros intereses más elementales como clase por encima de las diferencias de aparatos sindicales.

Es de vital importancia que los trabajadores y trabajadoras con mejores condiciones y más organización tomen la defensa de los sectores más precarios -la juventud, las mujeres y las personas inmigrantes- como si de ellos mismos se tratase. Y al mismo tiempo, recuperar las organizaciones sindicales de las manos de la burocracia, que hace décadas vienen abandonando a estos sectores mientras firman EREs y reformas laborales, para ponerlas al servicio de la lucha.

Plataformas como No+Precariedad deben servir a este objetivo, ayudando a poner en marcha un verdadero movimiento organizado que levante un plan de lucha que unifique a la clase trabajadora para reconquistar todo lo que hemos perdido en estos años.






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