Géneros y Sexualidades

MOVIMIENTO DE MUJERES

8M en Valparaíso: fuerte presencia de trabajadoras, sindicatos y paralización del sector público

A diferencia del resto del país, en Valparaíso la Coordinadora 8M había votado Paro Efectivo con marcha para la mañana, y marcha para la tarde. Las 30.000 personas que macharon en la mañana no sólo marcaron una jornada histórica, sino que se produjo efectivamente una verdadera semi paralización en el sector público, y gran presencia de trabajadoras y sindicatos.

Miércoles 13 de marzo

Debates previos

La discusión al interior de la Coordinadora 8M de Valparaíso que se produjo los días previos no era solamente de terminología. La jornada histórica de movilización tuvo múltiples debates previos. Se trataba de si acaso íbamos a luchar en verdad por paralizar los lugares de trabajo, o era un llamado general y abierto que quedara a iniciativa individual. Luego de un intenso debate, fue aprobada mayoritariamente la idea de realizar una marcha en la mañana que reflejara la concreción de una paralización efectiva llamada por las principales centrales obreras CUT, ANEF, FENPRUSS además de las federaciones y asambleas estudiantiles, sin dejar de convocar a la movilización de las 18:30 Hrs. como parte del llamado nacional. El objetivo era convertir el 8M en una jornada completa de lucha. Esta propuesta la sostuvieron las dirigentes del sector público y las militantes de Pan y Rosas. Entre otros debates sobre las demandas que plantearía el movimiento de mujeres el 8 de marzo y como marcar una clara oposición al gobierno y a los partidos empresariales que profundizaron medidas neoliberales las últimas décadas.

No prospero la moción de quienes veían poco probable que un paro en la mañana diera resultado, y que había que apostar a potenciar distintas formas de movilización pero dejándolo a iniciativa individual sin tensionar concretamente a las centrales obreras y estudiantiles. Esta propuesta sostuvieron las militantes de la corriente 2 de abril y un sector del Partido Comunista, y nutrió parte del debate.

¿Superación de las expectativas?

La enorme e histórica marcha de 30.000 personas, que solamente puede compararse con los mejores momentos de la lucha estudiantil del 2011 tuvo un componente especial: en muchos lugares de trabajo sí hubo paralización, o al menos un sector de trabajadoras y trabajadores se concentró y marchó. Esto quiere decir que hubo discusión política al interior de los lugares de trabajo, se debatió, se confrontaron posiciones, se reflexionó acerca de la relación entre las condiciones laborales y la condición de mujeres, y hubo una decisión unánime: paramos y marchamos. Esto es algo distinto, cualitativo, que le agrega otra dimensión a la cantidad, que por sí misma ya irrumpe en el año político.

Esto es algo especialmente atemorizante para el Gobierno de los empresarios de Piñera, que basureó tanto la lucha porque no quiere justamente eso: que las demandas más democráticas de las mujeres se traduzcan en demandas de las trabajadoras, que luchen por sus derechos con los métodos obreros, comenzando con la paralización, amenazando con abrir una Caja de Pandora que puede permitir la unidad de poderosos movimientos sociales, como el movimiento obrero de conjunto (que hoy está feminizado en un 47%) , de la mano al movimiento de mujeres y al movimiento estudiantil.

Especialmente destacado fue la presencia del sector público, encabezado por la ANEF y sus dirigentas locales como Mabel Zúñiga. También se hizo presente el sector de la salud con la Confusam, la Fenpruss, la Fedepruss. El sector educativo tuvo presencia con la AFUPLA que marcharon junto a docentes y estudiantes tras votar el paro en una asamblea triestamental, la AFA, y AFUV, junto a estudiantes de la universidad de Valparaíso, la AJUNJI, sindicatos como el del Colegio Winterhill (que viene de haber defendido exitosamente la continuidad del proyecto educativo, luego que el año pasado los sostenedores intentaran cerrarlo). Sindicatos de sectores juveniles, precarizados y empresas altamente antisindicales como el de Starbucks. Las trabajadoras de la CORMUVAL iniciaron la jornada con una marcha desde avenida argentina hasta la municipalidad y agrupando a trabajadoras de diferentes rubros, desde recolectoras de la basura, secretarias, administración, entre otras. Hubo presencia de escuelas y docentes. Lo que marca un presente histórico, en Valparaíso el 8M tuvo el rostro de las mujeres trabajadoras y la juventud.
Sin embargo fue notoria la ausencia del el Sindicato Nº1 de Estibadores dirigido por Pablo Klimpel, protagonista hace un par de meses de un Paro de 35 días que remeció al puerto y al Gobierno de Piñera.

La movilización demostró un enorme ánimo de movilización que sobrepaso a las centrales, sindicatos y federaciones estudiantiles.
La presencia de mujeres trabajadoras se unión a la de miles de jóvenes, universitarias y secundarias. Única región en donde la marcha culmino con enfrentamientos con la policía, que dejo a una estudiante gravemente herida por el chorro de un carro lanza aguas.

La potencialidad del paro y sus contradicciones

La enorme magnitud e importancia del 8M atemoriza al Gobierno de Piñera (cuyas figuras mujeres han intentado subirse al carro de la victoria, después de una semana intentando desacreditar y criminalizar la lucha de las mujeres), porque puso de relieve una enorme respuesta de masas y en Valparaíso marco un sello de oposición al gobierno con un paro efectivo con centro en el sector público. Esta enorme movilización demuestra la fuerza imparable que puede tener el movimiento de mujeres, y la potencialidad estratégica de las mujeres trabajadoras.
Pero corremos el riesgo de que el 8M quede como un “hito” testimonial, cuestión que les es favorable a los partidos empresariales de la ex concertación. Sin plantearse la tarea de levantar un plan para derrotar las reformas estructurales de Piñera que busca instalar este 2019.

Sin duda, los efectos del 8M abren múltiples debates en la región. La enorme fuerza expresada es una lección también para sectores del frente amplio que han concentrado su acción en maniobras parlamentarias, planteando una vía de “incidencia” a las reformas de Piñera o rebajando demandas históricas del movimiento de mujeres como el aborto legal. Les demuestra que Valparaíso puede ser un enorme centro de actividad política y de masas para responder a los avances de la derecha.

El 8M plantea la posibilidad de que este 2019 podamos enfrentar las reformas del gobierno, si confiamos en nuestras propias fuerzas y organización de base, de forma independiente de los partidos empresariales. El enorme activo de movilización del 8M puede ser un punto de apoyo para enfrentar a Piñera y a la avanzada de la derecha a nivel internacional, partiendo por la convocatoria una gran movilización del 22 de Marzo repudiando la llegada de Bolsonaro a Chile.

Las militantes de Pan y Rosas, fuimos parte de estos debates en diferentes lugares como el colegio Winterhill y en la Universidad de Playa Ancha, reponiendo la preparación de base del 8M. Además tuvimos la iniciativa de recorrer asambleas de trabajadores difundiendo el llamado, realizando un llamado público al sindicato de estibadores a sumarse a la convocatoria.

Estuvimos en plazas y concentraciones, difundiendo la movilización y preparándonos con fuerza para decir: 8m contra el avance del imperialismo en América Latina, por el aborto legal, seguro y gratuito. No más despidos ni listas negras. Desmilitarización del Wall Mapu y disolución de las FFEE.

Con la fuerza de las mujeres, la clase trabajadora y la juventud podemos hacer temblar la tierra, el día Jueves a las 18:30 hrs en la Universidad de Playa Ancha, te invitamos a la reunión abierta de Pan y Rosas para discutir las perspectivas del movimiento de mujeres tras el 8M.







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