Mundo Obrero

ABORTO LEGAL, SEGURO Y GRATUITO

8A: conclusiones de un día histórico para las trabajadoras de las telecomunicaciones

Fuimos millones, en Argentina y en todo el mundo. Las trabajadoras y los trabajadores de las telecomunicaciones nos movilizamos para exigir aborto legal, seguro y gratuito.

Florencia Saracho

Trabajadora Docente y Telefónica Agrupación Violeta | @fsaracho2014

Ana Goussies

Delegada Foetra | Agrupación Violeta | @AnaGoussies

Sábado 11 de agosto | Edición del día

A pesar del frío y la lluvia, las calles fueron nuestras. Porque a las mujeres nunca nadie nos regaló nada, y siempre conseguimos todo con lucha, esto recién empieza.

Hay varias conclusiones que sacamos en estos meses de lucha por el aborto legal. Una de ellas es que la Iglesia es una institución que históricamente se opuso a que las mujeres podamos decidir y avanzar en nuestra libertad.

Muchos de los senadores que votaron en contra lo hicieron por creencias personales y religiosas, no discutimos que puedan tenerlas, pero estas no deberían interferir en la salud pública. Como la senadora del FpV García Larraburu, que se “dio vuelta” y votó contra la vida de las mujeres.

La misma Cristina votó a favor del proyecto, pero pidió al movimiento de mujeres que “no se enojen con la Iglesia” y manifestó que no quería ser recordada por su nieta como quien se opuso a que las mujeres decidan. Pero lo cierto es que cuando fue presidenta, y tuvo mayoría en ambas Cámaras, se negó sistemáticamente a tratar el proyecto de IVE.

¿Sindicatos e Iglesia asuntos separados? ¿Y en Foetra?

Estos meses escuchamos al Papa argentino compararnos con el Holocausto y los nazis. Dirigentes de sindicatos donde hay miles de mujeres viajaron al Vaticano para reunirse con él.

En Foetra también se impuso este mandato. En un gremio con una alta composición de mujeres, la pelea y el debate por el aborto legal fue silenciado por la lista Azul y Blanca que dirige Osvaldo Iadarola, quien en reuniones de comisión directiva planteó varias veces que está en contra de este derecho.

Por su parte el secretario adjunto Claudio Marín y Mónica Ingravidi, secretaria de Género, ambos de la agrupación el Frente Telefónico (de la CTA de Yasky), priorizaron el consenso y el acuerdo al interior de la lista Azul y Blanca por sobre la decisión de miles de telefónicas y telefónicos.

Siempre dijimos que es una conquista tener una Secretaría de Género, y que debería funcionar de manera autónoma de la comisión directiva. Por estatuto el secretario general tiene la potestad de vetar las políticas que allí se definan. Pero más allá de lo estatutario, ni siquiera abrieron el debate para que la mayoría de los trabajadores y trabajadoras planteen sus posturas. Por nuestra parte, entregamos notas en conjunto con la lista opositora Granate

Blanca, que integramos, pero desde la Secretaría de Género no hubo ninguna política activa, no se convocó ni una sola reunión o asamblea para que las telefónicas podamos organizarnos y que la posición antiabortista del secretario general no se imponga al conjunto del gremio. Por el contrario, Ingravidi defendió el comunicado de la CGT en asambleas por salario que tuvimos durante las vacaciones de invierno, frente al cuestionamiento por la inactividad hacia el 8A.

Lejos, muy lejos, estuvo la directiva de estar a la altura del cambio tan profundo que estamos atravesando millones de mujeres.

El silencio no es nuestro idioma

El “silencio” de las organizaciones sindicales no fue abstencionista, fue un factor crucial para que no saliera la ley porque impidió a las mujeres trabajadoras organizarse, y las voces de las miles que estamos a favor no pudieron expresarse ni siquiera en asambleas.

Por el contrario, desde la Agrupación Violeta sí tomamos posición activa a favor de la legalización. Recorrimos edificios, pegamos afiches, impulsamos pañuelazos, hablamos con cientos de compañeras y compañeros, en edificios telefónicos, en oficinas de las móviles, en call center tercerizados y [le exigimos a Foetra que convocara a cese de actividades y pusieran micros a disposición para garantizar la más amplia movilización para el 8.

Fuimos también parte del pañuelazo en las puertas de la CGT, junto a compañeras de distintos gremios, para repudiar sus declaraciones que “de ser ley, sus obras sociales no implementarían la interrupción voluntaria del embarazo” y aunque hubo un compromiso de llamar a paro el 8A, nunca respondieron ni con una sola asamblea. El ala kirchnerista de la Corriente Federal de Trabajadores, tampoco realizó una sola medida.

Vamos por más

Nuestro sindicato no puede estar por fuera de todas estas peleas que tememos por delante.

Por eso, desde la Agrupación Violeta nos organizamos para recuperarlo y fortalecer una alternativa de y para los trabajadores, que sea independiente de todos los sectores empresarios y de los gobiernos, porque sabemos que cualquier conquista la vamos a lograr confiando solo en nuestras fuerzas: la de las mujeres junto con los trabajadores de conjunto y la juventud, peleando en forma coordinada y con nuestros propios métodos.

Solo de esta forma vamos a poder conquistar el derecho al aborto, la separación de la Iglesia del Estado y derrotar los planes de ajuste de los que pretenden que los trabajadoras y trabajadores paguemos una crisis que no es nuestra.

Porque las telefónicas somos parte de las millones de mujeres que ya no nos callamos y que vamos a seguir luchando, cada día más organizadas. Porque somos parte de la poderosa clase trabajadora que hace funcionar el mundo.

Movemos trenes, subtes, telecomunicaciones, bancos, también somos las que sostenemos las escuelas que se caen a pedazos aún a costa de dejar nuestras vidas. Y junto a nuestros compañeros, podemos transformarlo todo.

Esta fuerza arrolladora cuestiona a este sistema capitalista y patriarcal que nos obliga a morir en la clandestinidad, a un puñado de 38 senadores que tienen el
poder de decidir en contra de millones, a los burócratas de los sindicatos que nos dividen y nos quieren acallar. A la Iglesia que nos oprime hace miles de años. Y también al ajuste, porque la precariedad de la vida nos afecta mucho más a las mujeres que somos las que sostenemos los hogares haciendo malabares porque el sueldo no alcanza.

Son enormes las fuerzas que nos movilizan para que esto cambie y ya no nos quedamos en casa, ahora vamos por mucho más.

Nuestra fuerza no conoce barreras. Como dijo Louise Michel, comunera de París, “cuidado con las mujeres cuando se sienten asqueadas de todo lo que las rodea y se sublevan contra el viejo mundo. Ese día nacerá el mundo nuevo”.







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