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5 Claves para comprender el "nuevo currículo escolar", una crítica interna

Desde los primeros días de septiembre el inminente "regreso a clases" viene suscitando en la opinión pública y los medios informativos debates relacionados con el Nuevo Currículum escolar, del que sus suscriptores aseguran será "más exigente".

Humberto Zavala

Venezuela | @1987_zavala

Lunes 19 de septiembre

Desde los primeros días de septiembre el inminente "regreso a clases" viene suscitando en la opinión pública y los medios informativos debates relacionados con el Nuevo Currículum escolar, del que sus suscriptores aseguran será "más exigente".

Una primera fase del plan piloto se implementó durante el año escolar 2015-2016 en 68 planteles modelos, y para este nuevo año escolar 2016-2017 se habla de extender dicho plan a 127 escuelas bolivarianas de todo el país antes de hacerlo extensivo en un próximo período al resto de la educación pública y privada.

Como era de esperarse, la discusión en torno a los cambios introducidos por el Gobierno en el currículum de educación media no tardó en adquirir colores políticos.
Organismos multilaterales como voceros del gremio magisterial (como la Federación Venezolana de Maestros), ONG’s del área de la educación (como Excubitus), hasta la Federación Nacional de Asociaciones de Padres y Representantes (Fenasopadres), entre otros, le increpan al "nuevo modelo" problemas de "improvisación", "apresuramiento", propenso a generar "problemas operativos y logísticos", etc.

Es por ende necesario analizar bajo una óptica de clase los problemas que necesariamente trae aparejado todo cambio en la superestructura educativa -por más formal que sea-, especialmente enmarcado en la realidad política y económica nacional, para lo cual proponemos las siguientes 5 claves:

1. La consulta que no fue

Como es sabido, el "nuevo currículum" fue preanunciado desde el año 2014 en el marco de la "Consulta nacional por la calidad educativa" realizada ad hoc (para esto) en todos los planteles de educación pública y privada. En dicha consulta, según lo expresara Olga Ramos, docente y analista de políticas de educación como miembro de la Asamblea de Educación: "Un 53% dijo que la formación docente es el elemento más importante, y solo el 8% dijo que era necesario un cambio curricular".

Si bien esto entra en contradicción con lo que asegura el Ministerio acerca de que el nuevo currículo "arrojó un sentir de la sociedad venezolana" (p. 18) expresada en la "consulta", visto del modo Ramos es caer en el dilema del huevo y la gallina, puesto que la "formación docente" también obedece a un modelo de currículum educativo determinado sobre la base de cierta impronta ideológica, y cuya necesidad de reforma o reemplazo no va necesariamente prescrita por un estado de conciencia colectiva que en parte obedece a los mismos condicionantes.

Sin embargo, como bien sabemos todos los docentes, estudiantes, personal administrativo y obrero, que en cierta manera nos vimos forzados por nuestros empleadores a participar en dicha "consulta", más que una consulta aquello fue una liturgia impregnada del más puro formalismo académico, donde en los hechos no gozamos de las condiciones mínimas para una discusión colectiva independiente, franca y desde abajo, sino por el contrario, mediatizadas en todo lo decisivo por las presiones que ejercieron los directivos de los planteles sobre los verdaderos interesados en transformaciones reales y profundas dentro del sistema educativo.

2. Discontinuidades y continuidades entre los viejos y nuevos paradigmas

El documento "Adecuación curricular en el nivel de educación media general" del Ministerio de Educación ensaya una pose "progresista" tildando al viejo modelo como "simplificador", "reduccionista", "mecanicista", "fragmentado", "atomizado", "academicista", etc., pero no explica en ningún lugar por qué en más de 15 años de "revolución bolivariana" se mantuvo intacto dicho modelo.

Lo que vendría a "desafiar" el viejo paradigma pedagógico consistente en el ordenamiento por asignaturas, copiada del modelo escolástico, sería la reorganización de los contenidos curriculares por "áreas de formación": Lenguas, Culturas y Comunicación; Memoria, territorio y ciudadanía; Matemática y Ciencias naturales; Lenguas extranjeras; Educación para el trabajo; y Educación física, deporte y recreación.

Otros cambios efectuados serían la creación de "grupos estables" culturales, deportivos, etc., reconocimiento de la existencia de 44 lenguas indígenas autóctonas, docentes como creadores y creadoras de currículum, y una de las más controvertidas sería la dotación de canaimas y una tirada millonaria de libros de la Colección Bicentenario, que genera preocupación por la "parcialización" y "partidización" de la educación.

Son estos los tibios cambios formales los que ya suscitan la reacción, en algunos casos conservadora, de quienes automáticamente temen que integrar áreas de conocimiento formalmente distintas signifique liquidar contenidos cuidadosamente compartimentados y "especializados", en cuanto a los contenidos en los materiales teóricos, suscita igual sospecha la objeción de la ya citada Olga Ramos: "en ciencias sociales hay mucho de criminalizar al capitalismo y endiosar al socialismo y al fallecido presidente Chávez".

Pretender imponer por medio de un currículum una impronta política a la interpretación de los hechos históricos es tan ideológico (en el peor sentido del término) como el pretender que dichos dispositivos disciplinarios fuesen inexistentes en el modelo curricular que le precede, en este particular el gobierno con su Colección Bicentenario no hace algo radicalmente distinto respecto al "modelo anterior", puesto que en el fondo ambos se sitúan a varias leguas de distancia del principio científico y laico: "Hay que cuestionarlo todo".

En el citado documento mucho se habla de enfoques inter y transdisciplinarios (Nicolescu), paradigma de la complejidad (Morín), incluso de "visión crítica del mundo", "educación para la transformación social", etc., al mismo tiempo que se hace incapié en la necesidad de preservar "el sentimiento patriótico" y la "simbología y sistema de valores patrios", entre otros mecanismos de subjetivación tendientes a reforzar identidades culturales y nacionales para el disciplinamiento constitucional, y la reproducción del orden social, de acuerdo a los "objetivos y planes de la nación".

Es decir, presentar bajo el lenguaje de los "nuevos tiempos" los mismos propósitos y principios contenidos en la herencia anterior, pues en efecto, expresa las necesidades de unas relaciones sociales capitalistas que persisten.

3. El contenido que prescribe la forma

Solo para circunscribirnos en la problemática del currículum escolar, quizá no nos resultara tan ilustrativa la tradición de la que intenta distanciarse el nuevo currículum, si no fuera porque la misma data de 1969, es decir, de un currículum que fue introducido dentro de un contexto político reaccionario, cuando el Estado y el gobierno enfrentaban la radicalización del movimiento por la reforma universitaria.

No resulta en absoluto antojadizo el contexto actual de crisis económica como instancia explicativa de este cambio de actitud hacia los modelos curriculares heredados, aunque la "nueva actitud" marche en discordancia con el escamoteo frente a los problemas estructurales heredados que adolece el sector educación, y que la crisis no ha hecho más que poner al desnudo frente al espejo de un gobierno impotente para dar respuesta satisfactorias a quienes la sufrimos.

Si, como recién vimos en el apartado anterior, el nuevo currículo se parece a todos los anteriores en que persigue la justificación de los "objetivos y planes de la nación", el aggiornamiento llega justo en un momento en el que el gobierno intenta encubrir la crisis en materia de educación y los ajustes que actualmente aplica en dicho área, como veremos en seguida.

4. El beneplácito de la AVEC, ¿educación laica, gratuita y de calidad?

Los mismos signatarios del nuevo currículo, directivos del Ministerio de Educación, han sostenido reuniones con instituciones educativas salesianas, con la Asociación Venezolana de Escuelas Católicas (AVEC) y con Fe y Alegría, es ilustrativo ver cómo las mismas han manifestado su espaldarazo al nuevo currículo, aprovechando para formular más peticiones al gobierno.

Yorman Vega, como vicepresidente de la AVEC, sentencia un guiño al gobierno "Nos alegra que nos lo presenten, por encima del tema político. Lo político no entorpece a la educación", en la misma tónica de "apuntalar pidiendo" dijo la directora nacional de Fe y Alegría, Noelbis Aguilar que el currículo "es de cambio profundo" al que solo le restarían los "detalles de implementación" referentes a la calidad de infraestructuras, dotación de alimentos, etc.

Las escuelas católicas salesianas instaladas en el país mantienen un formato de educación privada o semi privada (como en los Fe y Alegría) gozando tanto de recursos del Estado como de los cobros por matrícula.

Que el Estado asista instituciones educativas eclesiásticas mal habla del carácter laico del Estado. Pero que las instituciones educativas eclesiásticas saluden el nuevo currículo resulta muy ilustrativo sobre el supuesto "carácter laico" que garantizaría, por ejemplo en temas sobre la reproducción y la educación sexual, o en las ciencias naturales, éticas y sociales.

5. ...Mientras la educación sufre un ajustazo en marcha

Un indicador importante se observa en el éxodo del estudiantado desde los institutos privados a los públicos, debido a que la mensualidad por estudiante más económica en los colegios privados supera los 15 mil bolívares y va en aumento, mientras el profesorado deviene un pago por horas dadas, presentándose a menudo el caso de que su mensualidad sea menor inclusive al salario mínimo.

Por conveniencia y rentabilidad, porque es así como se maneja la educación en el esquema de educación privada, como una empresa privada lisa y llanamente, los directivos procuran llenar cada aula con el mayor número de estudiantes (antes del "éxodo" superaba los 40 por aula), cosa que realmente entorpece el aprendizaje y extenúa a los docentes.

En los liceos públicos la situación no es mejor, ya que muchos desertan por no tener cómo continuar los estudios, es realmente lamentable la situación de los comedores donde los hay, porque o no hay comida que ofrecer o la que hay no cuenta con el contenido nutricional adecuado para los estudiantes, mientras que los docentes -si es que no estamos desempleados- vemos deprimirse día a día nuestros salarios y condiciones de vida frente a la indiferencia del gobierno y los principales dirigentes sindicales del magisterio.

Para nadie que haga vida en las instituciones educativas tanto públicas como privadas es secreto la situación de crisis que vive la educación, suponer que los males del sistema educativo dependen de una adecuación curricular es simplemente no querer ver la difícil realidad.

En síntesis, podríamos decir que se trata de un currículo surgido de un proceso indebidamente e insuficientemente consultado en todos sus términos, que tan solo guarda respecto a los modelos precedentes algunos cambios formales tendientes a adecuar bajo un nuevo lenguaje los mismos intereses y propósitos de siempre, que ni siquiera rompe con la herencia religiosa y que bajo su apariencia progresiva encubre además la serie de ajustes y la crisis del sector educación.




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