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30 años del De Kiruza: La furia de la población en dictadura

La banda liderada por Pedro Foncea, ha sido una gran influencia para las nuevas generaciones de músicos que han sabido fusionar diversos estilos con una importante raigambre en las raíces afroamericanas y latinas. Su disco homónimo De Kiruza cumple 30 años en Octubre de este año, y queremos repasarlo por La Izquierda Diario.

Edson Elgueta

Valparaíso, Chile

Martes 3 de abril

La música marcada por la dictadura

La música en nuestro país se encuentra atravesada por una serie de acontecimientos sociales, políticos y económicos, que han significado un factor central en la emergencia de diversos estilos y corrientes en su interior.

Quizás los ejemplos más recurrentes son el Canto Nuevo o la Nueva Canción Chilena, uno como el esplendor de una nueva época que avizoraba, el fin de una era de miserias y explotación, por otra sin clases sociales de la mano de la clase obrera junto a las capas oprimidas. Otro, como la secuela de la dictadura, y la desilusión de aquel torbellino de esperanza que fue sepultado con los fusiles y botas ensangrentadas de la dictadura militar.

¿De dónde viene?

Es en este contexto que se enmarca el disco homónimo de la banda De Kiruza (palabra del coa que significa “Cuidado vienen los ratis”), disco grabado en Octubre de 1988, pionero y fundador en Chile de una serie de estilos musicales que encontrarán su florecimiento a mediados de los años 90’ hasta nuestros días, combinado con una apuesta política como denuncia a una serie de hechos que reverberaban en Chile y alrededor del mundo.

Una exploración al disco

Es así como en el disco podemos recorrer ocho temas, que por medio de la fusión de raíces afrolatinas, y afroamericanas en conjunto con estilos como un incipiente rap y cultura hip hop que comienza a emerger de las poblaciones de Santiago, nos dan cuenta de la realidad chilena que se vive a finales de la dictadura de Pinochet, pero no sólo eso, sino de fenómenos de resistencia y liberación de los pueblos oprimidos del mundo entero.

El primer tema de nombre De Kiruza o más conocido como “la bolsita de neoprén” impacta con estruendosas melodías de teclado, y rimas que desenmascaran uno de los más nefastos legados de Pinochet, la droga en las poblaciones. Seguidamente encontramos el tema “Olinka vive en Soweto” que recrea la vida de un niño sudafricano que debe abrirse paso al racismo y brutalidad del apertheid. Luego el tema instrumental “Elblu” que fluye como un largo viaje de la mano de los juegos vocales de Pedro “pelao” Foncea. Seguido de esto comienza uno de los temas más connotados de la banda “Gonzalo Huerta”, la historia de un hombre que vende dólares en el pleno caos de Santiago, asediado de carabineros y siendo detenido. En la pista cinco se encuentra “Algo está pasando” sencillo de la banda que es una clara denuncia al régimen de los militares, retratando la historia de un niño de Conchalí que termina convirtiéndose en uniformando, dejando una estela de violencia, tortura, y renegando de su pasado popular. En “Que me quiten las sombras” experimentando con instrumentos y ritmos africanos, es un grito a los indiferentes, evidenciando los problemas del mundo y la necesidad de hacerse parte de la realidad de los cientos de miles que sufren la miseria de la dictadura y el sistema capitalista. Ya casi terminando, “Ay la vida” es un llamado de acción a visibilizar la vida de la población, combatir los prejuicios y no rendirse ante el escepticismo de los que creen que nada va a cambiar. Y por último “Caramelo” es una crítica ácida a aquellos jóvenes estudiantes, queriendo parecer rebeldes, terminan haciendo un uso superficial de su imagen, para demostrar algo que no son.

Fusión de estilos

Para pensar en De Kiruza, hay que tomar en cuenta dos elementos centrales: el primero, la incorporación de estilos que hasta el momento no se habían desarrollado fuertemente en Chile, como el caso del rap, el funk o la música de raíz afroamericana. Es así como desde influencias como Stevie Wonder, Miles Davis o Grandmaster Flash se pasa a Salif Keita o Víctor Jara, expresando la música popular chilena, de la mano de las nuevas tecnologías, incorporadas en teclados o filosas guitarras eléctricas. Por otra parte la denuncia política, siendo no casual la dedicatoria de su disco “A Nelson Mandela, símbolo de la lucha por la libertad y respeto de los derechos humanos”, es decir una ubicación y compromiso político, en el fin de una época, que si bien significó la consagración del neoliberalismo, trajo importantes batallas por parte del pueblo trabajador.

La importancia del De Kiruza

Sin duda el disco De Kiruza, como la totalidad del trabajo de la banda tiene una relevancia inigualable en nuestro país producto de su carácter fundacional, siendo la influencia para una serie de bandas y artistas, que el día de hoy se han convertido en importantes referentes de la escena musical chilena. La Pozze Latina, Tiro de Gracia, Los Tetas, Panteras Negras, Mamma Soul, serían imposibles de pensar sin los nuevos sonidos provenientes de Pedro Foncea, Mario Rojas, Andrés Cortés, Jose Luis Araya y Gustavvo Schmidt un mes de Octubre de 1988.

Es la furia salvaje de las poblaciones, una fuerte denuncia a la dictadura en Chile, y la reivindicación de los pueblos del planeta históricamente oprimidos por las cadenas del imperialismo y su democracia miserable. Son los gritos electrizantes, los rayados en cada muro, los golpes en cada puerta, en la lucha permanente, por una sociedad totalmente nueva.

INFORMACIÓN DEL DISCO:

1.- De Kiruza
2.- Olinka vive en Soweto
3.- Elblu
4.- Gonzalo Huerta
5.- Algo está pasando
6.- Que me quiten las sombras
7.- Ay la vida
8.- Caramelo

Mario Rojas: Guitarra eléctrica, coros
Pedro Foncea: Batería, percusión, voz
José Luis Araya: Percusión, teclados, voz
Gustavo Schmidt: Taclados, coros
Andrés Cortés: Bajo eléctrico, coros.






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