Política

2x1: la bronca en las calles y la hipocresía del régimen político

Frente a la bronca popular contra el fallo de la Corte, la unidad de los partidos del régimen político para intentar resguardar a las instituciones y los partidos cómplices de la impunidad. Un palco conciliador. El bloque independiente de la izquierda.

Fernando Scolnik

@FernandoScolnik

Jueves 11 de mayo | Edición del día

Si alguna lección dejan los últimos días, es que el régimen político de conjunto actuó de forma unificada y cínica para intentar evitar que la bronca popular contra la impunidad de los genocidas abriera una profunda crisis nacional.

El presidente que cuestiona el número de detenidos-desaparecidos, el Senado que votó a los jueces de la impunidad, los distintos bloques políticos que componen esa cámara legislativa (PJ-Frente para la Victoria, Cambiemos, GEN y otros), los medios de comunicación de un lado y otro de la “grieta” y hasta la burocracia sindical que sostiene todas las políticas de ajuste, salieron de forma unificada a cuestionar el fallo de la Corte Suprema que habilita el “2x1” para los condenados por crímenes de lesa humanidad.

La bronca que había generado el fallo del máximo tribunal, a la cual el pedido de obtener el “2x1” por parte de genocidas emblemáticos como Etchecolatz y Von Wernich no hizo más que echar nafta al fuego, había demostrado rápidamente que el intento de reconciliación con los genocidas de la dictadura estaba pasado de la relación de fuerzas y había fracasado.

El odio contra el fallo y sus autores, así como la gran movilización que se estaba gestando, amenazaba entonces con volverse un elemento disruptivo contra el conjunto del régimen político: la rabia de millones contra la impunidad de los genocidas podía volverse no sólo contra la Corte Suprema y el macrismo “negacionista” del genocidio (cuyo grupo familiar se enriqueció bajo la dictadura), sino también contra el PJ-Frente para la Victoria (que viene con sus banderas manchadas por haber nombrado a César Milani y al ex carapintada Sergio Berni) y el GEN de Stolbizer, que votaron los pliegos de los jueces Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz para la Corte Suprema, en acuerdo con el macrismo.

Se montó entonces el gran circo de la hipocresía nacional, donde todos los actores del régimen político que desde 1983 se niega a abrir los archivos de la represión, que gobierna para los mismos empresarios que impulsaron el golpe y montaron campos de concentración, que mantiene fuerzas de seguridad con miles de efectivos provenientes de la dictadura, que sostiene en la impunidad la desaparición de Jorge Julio López, y que lleva adelante la represión a la protesta social, posaron de defensores de las libertades democráticas.

Recalculando y lejos de toda “grieta”, una vez fracasado el intento de reconciliación que impulsaron los sectores más reaccionarios, hubo acuerdo nacional de todos los partidos de los capitalistas para ofrecer una válvula de escape que intentara resguardar al régimen político, aislando en el desprestigio a la Corte Suprema para buscar que la bronca no alcance al conjunto de las instituciones del Estado y su personal político, aunque sí pagó costos el Gobierno nacional y recrudeció, una vez más, el odio contra los genocidas de la dictadura.

Fue así como en tiempo récord el Congreso Nacional votó en sus dos cámaras, en menos de 24 horas y con acuerdo de todos los bloques (Cambiemos, PJ-Frente para la Victoria, Frente Renovador, GEN, PS y otros), una ley contra la aplicación del 2x1 a los genocidas.

Fue así también como se intentó presentar a la jornada de este miércoles como un día de unidad nacional. El presidente Macri, luego de un ensordecedor silencio de una semana (al igual que en el escándalo del Correo Argentino), y apenas horas antes de la movilización, salió muy tardíamente y obligado por las circunstancias a decir que estaba en contra del fallo de la Corte porque está “contra cualquier ley que beneficie la impunidad”.

La multitud que se movilizó por la tarde no dejó lugar a dudas respecto del odio de millones hacia los genocidas y hacia los jueces de la Corte que fallaron a favor de la impunidad.

El kirchnerismo lo intenta usar en clave electoral contra el macrismo, con el doble discurso de siempre, olvidando a Milani y a Berni, y pisoteando la memoria de Jorge Julio López, Mariano Ferreyra, Carlos Fuentealba y todos los caídos por la represión bajo sus gobiernos.

En el palco, un discurso conciliador

Desde el palco oficial del acto de los organismos históricos se entró en el juego del régimen político al no denunciar a los senadores que votaron a los jueces de la Corte, ni al nombramiento de César Milani bajo el kirchnerismo y ni siquiera explícitamente al Gobierno nacional.

Más aún, Estela de Carlotto agradeció que “los legisladores aprobaron una ley que busca frenar la aplicación del 2x1 a genocidas y represores. Estas decisiones nos llenan de esperanza y gratitud". También celebró que “numerosos jueces han rechazado los pedidos de reducción de pena y excarcelación a muchos de los represores condenados por delitos de lesa humanidad”. Por último, afirmó que "necesitamos que cada uno de los representantes de los poderes del Estado realicen las acciones pertinentes para dar vuelta este fallo".

De esta forma, el palco oficial se plegó por izquierda al juego del régimen político, queriendo salvar a las instituciones que desde hace décadas mantienen la impunidad de los genocidas.

Muy por el contrario, la izquierda, junto al Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, lejos de tener gratitud y esperanza con las instituciones de este régimen de impunidad, fue parte de la movilización de decenas de miles contra el fallo de la Corte, pero marchó en un bloque independiente, diferenciado de los partidos que votaron en el Senado a los jueces de la impunidad y que hoy buscan “tirar lastre” para limitar los alcances de la crisis.

En su documento, el Encuentro denunció que “aunque ahora quieren lavarse la cara, sus funcionarios negaron a los 30.000 desaparecidos y Macri mismo negó el terrorismo de Estado al hablar de ´guerra sucia´. La reconciliación con los genocidas que impulsa la cúpula de la Iglesia va en el mismo sentido. Y esa política, hay que decirlo, la inició el gobierno de Cristina Kirchner al designar al genocida Milani como jefe del Ejército. Quieren reinsertar a las Fuerzas Armadas en tareas de represión interna para cuando las necesiten para imponer los despidos, el ajuste y la entrega. Para los genocidas que torturaron, secuestraron, robaron bebés y desaparecieron a nuestros compañeros y compañeras exigimos cárcel común y efectiva. No queremos sueltos a los Muiña y los Etchecolatz. El 2 x 1 vergonzoso fue posible por los dos nuevos jueces que puso Macri en la Corte. Aun siendo el macrismo minoría en el Senado, a Rosatti y Rosenkrantz los aprobó la mayoría de los senadores de los partidos de oposición que cargan con su parte de responsabilidad. Pero gobierne quien gobierne, desde el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia junto a la inmensa mayoría de nuestro pueblo seguiremos luchando sin tregua, en unidad y en las calles, contra todo ataque a la impunidad de ayer y de hoy”.

Una lección necesaria que deja esta crisis y la jornada que expresó el odio contra una institución “bonapartista”, en la que tres personas privilegiadas buscaron borrar de un plumazo 30 años de lucha contra los genocidas, es que debe ser abolida esa institución aristocrática: terminar con esa casta privilegiada que es la Corte Suprema con una medida elemental como es su abolición, la elección de los jueces por el voto popular con un salario como el de cualquier trabajador, y la aplicación de juicios por jurado.






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