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25 años sin Miguel Bru: ¿el jefe policial de Vidal seguirá ocultando lo que pasó con él?

Miguel desapareció el 17 de Agosto de 1993 en La Plata. Tenía 23 años. Los policías condenados por el caso integraban con Fabián Perroni la patota de la comisaría 9a.

Viernes 17 de agosto | 11:25

Miguel Bru estudiaba periodismo en la Universidad de La Plata cuando fue detenido en la noche del 17 de agosto de 1993, por policías del servicio de calle de la Comisaría 9a de esa ciudad. Días antes, los había denunciado por un allanamiento ilegal en su casa. Entre los efectivos estaban Walter Abrigo y Justo López. Según contaron testigos que estaban detenidos en esa dependencia, lo torturaron y llevaron en un auto. El cuerpo nunca apareció, a pesar de las pistas y la incansable búsqueda de Rosa Schoenfeld de Bru, su madre.

¿Y qué tiene que ver Fabián Perroni, actual jefe de la Policía Bonaerense promocionado por María Eugenia Vidal?

Perroni era parte de la comisaría de La Plata, e integrante de la misma patota que lideraba Walter Abrigo. Llegó a la comisaría para investigar una banda que asaltaba carnicerías. La patota de la 9a actuó como sabía: apretando, deteniendo y torturando.

Poco tiempo después Perroni sería detenido y sus colegas procesados por la justicia penal, por ese tipo de procedimientos "irregulares". Finalmente quedaron libres. Pero un año después, en la misma comisaría y con un método similar, fue secuestrado Miguel Bru. Desde ese momento se encuestra desaparecido.

En 1997, la justicia detuvo a Perroni y a Abrigo por “Torturas y violación de los deberes de funcionario público”. Al actual jefe de Policía por torturar a Julio César Medina, integrante de la banda que supuestamente asaltaba carnicerías. A Abrigo por la desaparición de Miguel Bru.

Pero Abrigo murió en la cárcel y se llevó el secreto a la tumba. Durante estos años Rosa, la madre de Miguel, lo buscó por cielo y tierra. De hecho, el 2 de mayo pasado hubo un procedimiento en el último lugar donde fue visto con vida: la comisaría 9 de La Plata. Los peritos ingresaron con georradares, pero no encontraron restos del cuerpo del estudiante. Era lógico: habían pasado casi 25 años.

¿Perroni no podría haber roto el silencio de la patota policial para apaciguar el dolor de Rosa?

Como Rosa le dijo a Juana Galarraga, de La Izquierda Diario, en 2017: “Lo primero que se me cruzó es que tal vez este señor sabe dónde está Miguel ¿no?. Yo siempre hago hincapié en los oficiales, ellos no eran ajenos a todo lo que pasó. En su momento cuando había una pista yo por ahí decía no, porque ellos no tenían la jerarquía. Pero cualquiera que conoce cómo procede la Policía sabe que ellos no son ajenos, que entre ellos todo se sabe”.

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Más tarde, al enterarse del ascenso de Perroni por parte de Cristian Ritondo y María Eugenia Vidal, repetiría la duda ante Cosecha Roja: “Si Perroni y Abrigo eran compañeros y usaban el mismo modus operandi, no veo por qué no puedo pensar que el nuevo jefe de policía sepa dónde está mi hijo. Abrigo también fue condenado por el secuestro y la tortura de Roberto Abel Diez. Procedían exactamente igual”.

La duda es totalmente lógica. Más bien, el modus operandi de la maldita policía lo transforma en una certeza: el jefe policial de Vidal tiene que saber qué pasó con Miguel.







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