Géneros y Sexualidades

2014: El balance de las mujeres

Se termina un año y también un ciclo político que el oficialismo bautizó como la década ganada. Como sucede siempre para estas fechas, es tiempo de balances y reflexiones. ¿Cuál es el balance que podemos hacer las mujeres de este 2014?

Andrea D'Atri

@andreadatri

Martes 23 de diciembre de 2014 | Edición del día

El año ya arrancó con media sanción en el Senado, del nuevo Código Civil y Comercial que el gobierno acordó con el Vaticano en noviembre de 2013. El escándalo llegó incluso a las propias filas kirchneristas, pero los gritos y críticas de las diputadas, legisladoras y activistas por el derecho al aborto enroladas en el FpV duraron apenas pocos meses. Porque finalmente, fue aprobado en octubre de este año, por la Cámara de Diputados, en un trámite exprés que ordenó la Presidenta.

El 8 de marzo, miles manifestamos en todo el país por el Día Internacional de las Mujeres, poniendo en el centro de nuestras demandas la legalización del aborto y nuestro repudio a la reaccionaria reforma del Código Civil. Esa unidad que logramos en las calles entre diversas organizaciones no fue fácil, porque las activistas kirchneristas se negaban a denunciar la responsabilidad del gobierno en permitir la injerencia del Vaticano en las leyes argentinas, mientras son casi 300 mujeres, las más jóvenes y pobres, las que siguen muriendo cada año por las consecuencias del aborto clandestino.

En abril, se presentaba por quinta vez en diez años en el Congreso Nacional, el proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo, de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto. Allí, el diputado Nicolás del Caño, del PTS-FIT denunció “Saludamos que haya muchos diputados y diputadas que acompañen este proyecto, pero no queremos dejar de señalar la responsabilidad política del bloque mayoritario del Frente Para la Victoria, que permite que algunas leyes, como la indemnización a Repsol, salgan aprobadas en menos de dos meses y otras, como ésta, que evitaría la muerte de miles de mujeres, lleva casi una década sin ser tratada”. Diputadas y referentes kirchneristas de la Campaña intentaron cortarle el micrófono. Pero, por más que le moleste al oficialismo, la verdad es la verdad... meses más tarde salía a la luz, en distintos medios, que por orden de la Presidenta nuevamente el FpV dejaba sin quórum la reunión de la Comisión de Legislación Penal que debía iniciar el debate sobre el proyecto de ley.

La aprobación del Código Civil se dio poco después que marcháramos por el Día de Lucha por la Despenalización del Aborto en América Latina y el Caribe. Nuevamente miles de mujeres nos pronunciamos porque no queremos ni una muerta más por abortos clandestinos y por nuestro derecho a decidir. Lo mismo denunciamos más de 15 mil mujeres en el Encuentro de Salta, donde rechazamos la injerencia de la jerarquía eclesiástica sobre nuestras vidas. Y en noviembre, en el Día de Lucha Contra la Violencia Hacia las Mujeres, denunciamos que la clandestinidad del aborto es responsabilidad del gobierno, convirtiendo al Estado en el mayor femicida.

Durante todo el año, también hemos visto morir a nuestras hermanas, madres e hijas por la violencia machista. Melina, Paola, Evelia... los nombres no cesan de apilarse en un listado macabro de vidas segadas por la misoginia. Una mujer es asesinada cada treinta horas en Argentina. Pero el Estado que sostiene el oscurantismo clerical, el Estado cuyo poder de fuego está al servicio de reprimir a las familias que luchan por sus derechos y asesinar a mansalva a los jóvenes de los barrios pobres, el mismo Estado que participa del entramado de las mafias de la trata y la prostitución a través de sus fuerzas represivas, de sus funcionarios políticos y jueces... sólo tiene para hacer impotentes y cínicas “declaraciones de emergencia” cuando el índice de femicidios nos espanta.

Pero el doble discurso ya no engaña como antes. Los sectores que hasta ayer apoyaron “el modelo” creyendo que sus banderas progresistas iban a ser tomadas por el gobierno, saben perfectamente que el kirchnerismo –lejos de levantar esas banderas- le abrió paso a una sucesión más derechista. La oposición patronal coincide en sus reverencias ante el sillón de San Pedro. La llamada centroizquierda también gusta de arrodillarse ante Francisco. Si queremos quebrar la voluntad de esta férrea Santa Alianza contra las mujeres, tenemos que ser decenas de miles, organizadas en un movimiento de lucha, independiente del Estado y los partidos del régimen, para arrancarles nuestros derechos.

Las mujeres de Pan y Rosas en el Frente de Izquierda elegimos ese camino, junto a centenares de trabajadoras, amas de casa y estudiantes de todo el país, colaborando en poner en pie comisiones de mujeres en los lugares de trabajo y en los sindicatos; conquistando secretarías de la mujer en los centros de estudiantes de colegios y facultades. Somos parte de la Comisión de Mujeres de MadyGraf (ex Donnelley) que a la amenaza de cierre de la empresa yanqui le opuso el control obrero. Somos solidarias de las trabajadoras y trabajadores indomables de LEAR que, después de siete meses de resistir la represión del gobierno, el hambre, las presiones de la patronal, los aprietes de la burocracia sindical, finalmente vencieron y fueron reincorporados. Y también somos parte de una corriente de mujeres socialistas que no sólo se construye en Argentina, sino también en Chile, Brasil, México, Bolivia y el Estado español.

Este año levantamos nuestras copas diciendo que la única lucha que se pierde, es la que se abandona. Con nosotras, no van a poder. En el 2015, contamos también contigo.






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