Política México

MILITARIZACIÓN

2008 y el GT200: Cuando el Ejército desarmó Ciudad Juárez

No es el gobernador de Chihuahua el que decide cuando la democracia de las bayonetas se instaura en la plaza pública y circula por las calles. Él sólo es un lacayo de la burguesía nacional e imperial que ya ha definido con antelación su estrategia de "Seguridad Nacional" frente a los que siempre "andamos en algo".

Miércoles 9 de mayo

Por qué estamos desarmados si constantemente masacran personas bajo el argumento inhumano de "en algo andaban" y donde la constante en quienes son ejecutados es que mueren desarmados y siendo gente pobre. Bajo esta cruel realidad todos y todas deberíamos considerar que somos potenciales blancos de quienes sí están armados y, por tanto, buscar la manera de defendernos.

Sin duda, hay muchas explicaciones a nuestra indefensión, pero quiero recordar una muy peculiar que sucedió con el despliegue del Ejército en nuestra ciudad en el año 2008.

Poco antes de que el Ejército fuera desplegado en marzo de aquél año, fueron colocados enormes anuncios espectaculares por toda nuestra ciudad con la imagen de un militar recibiendo una flor de una niña. La imagen era acompañada con una invitación a recibirlos amablemente proporcionándoles agua, alimento y la colaboración ‘debida’. El mismo mensaje se repartía de manera masiva mediante volantes a color en tiendas de autoservicio (Del Ríos, et al.).

Es importante recordar que a principios de 2008, en Ciudad Juárez estábamos conmocionados porque en los últimos meses habíamos presenciado la más inaudita brutalidad con que se arrojaban ejecutados y decapitados en las principales avenidas. Algo nunca antes visto aún con toda la historia de violencia de
una ciudad fronteriza con sus tráficos legales e ilegales.

Vimos en ese contexto sangriento, campañas ridículas de despistolización. Las notas de los periódicos locales eran personas cambiando viejas escopetas, pistolas hechizas o rifles, por una despensa o un apoyo económico. Ahí, obviamente, no se formaron los sicarios o guardias de ningún cartel o grupo armado.

Llegó la militarización de la ciudad en marzo de 2008 y con ello conocimos lo que era ver metralletas y vehículos artillados por todos lados. Pero nada cambió, seguimos presenciando gente ejecutada las más de las veces desarmada, y el Ejército y la policía sólo llegando a resguardar la zona del crimen y no pocas veces dejando a los heridos desangrarse hasta la muerte. Fueron contados los supuestos enfrentamientos con participación militar (algunos evidentes montajes televisivos).

Podríamos detenernos en las reiteradas violaciones a los derechos humanos en que incurrieron las fuerzas federales (desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales, tortura, robo, etcétera) en su despliegue inconstitucional; pero sólo me detendré en una actividad que realizaron principalmente en las colonias pobres y periféricas de nuestra ciudad.

Resulta que empezamos a ver cómo el Ejército rodeaba colonias populares o fraccionamientos de Infonavit e iban casa por casa, con un aparatito llamado GT200, el cual era capaz (según lo habían informado ante la prensa) de detectar armas, explosivos y diversas drogas (casi mágico el peculiar aparatito). Así con sus GT200 en mano catearon miles de casas juarenses.

Casi nunca encontraron lo que decían buscar, pero eso sí, cargaron con lo que pudieron y lo que les gustaba (herramienta, joyas, aparatos eléctricos, etcétera) y hubo no pocos casos en que la gente se atrevió a denunciar que la tropa les vaciaba los refrigeradores y la despensa. Pero si llegaban a encontrar alguna pistola o rifle, el propietario era presentado ante los medios de comunicación como el peor de los delincuentes. Obviamente la gente que tenía algún arma en su casa (considérese somos frontera con un estado vendedor de armas al por mayor: Texas), buscó la manera de deshacerse de ellas.

Ya con la presencia del Ejército en las calles, las ejecuciones no disminuyeron, antes siguieron aumentando en número y crueldad. El terror se generalizó entre una población paralizada por el desempleo y el cierre de fábricas en el contexto de la peor crisis económica de la historia desatada aquel 2008 (cuyas consecuencias seguimos viviendo y parecen no terminar), vimos cómo los que permanecían con empleo resistían la pérdida de más del 100% del poder adquisitivo de sus salarios.

La gente que pudo huyó, el resto sobrevivió la barbarie. Muchos no pudieron pagar sus créditos de infonavit y fueron despojados de sus viviendas. Más de 100 mil casas fueron abandonadas en esta frontera.

Para 2010 la gente estaba harta de la presencia militar, por su inutilidad en lo que supuestamente venían a hacer (protegernos de la violencia) y por los constantes abusos que perpetraba contra los civiles. La masacre de Villas de Salvarcar fue la gota que derramó el vaso de la inconformidad. La militarización del país del panista Felipe Calderón era cuestionada por los juarenses y el Ejército fue retirado ante el repudio de la sociedad fronteriza.

Leer: Villas de Salvárcar, el fantasma que recorre Ciudad Juárez

Tras el ejército vendría la PFP, pero esa es otra historia de terror. Lo que sí quiero mencionar es que el fabuloso aparatito GT200 resultó ser un cuento chino de la industria militar imperial, un pedazo de plástico negro con una antena superpuesta que el militar podía girar con una inclinación de su mano para donde le diera la gana. Fue una tomadura de pelo que le permitía a las fuerzas armadas poder catear casas de manera masiva "Jefita, ha de disculpar, pero el aparato nos dice que aquí hay algo", obvio, sin ninguna orden judicial de autoridad competente (el estado de Derecho no existe cuando el Ejército está en las calles).

Hoy, a pesar de que la mayoría de los juarenses rechazamos la militarización, el gobierno panista de Javier Corral ha avalado que la tropa regrese a las calles de nuestra ciudad. Lo hace con el mismo pretexto que en 2008 y en el contexto de la peor crisis de legitimidad del actual régimen del que él igualmente forma parte.

No, no nos equivoquemos, no es el gobernador de Chihuahua el que decide cuando la "democracia" de las bayonetas se instaura en la plaza pública y circula por las calles. Él sólo es un lacayo de la burguesía nacional e imperial que ya ha definido con antelación su estrategia de "Seguridad Nacional" frente a los que siempre "andamos en algo".

Después de 10 años de “guerra contra el narco”, de más de 300,000 asesinados, de más de 35 mil desapariciones forzadas y de más de un millón de desplazados, la industria maquiladora sigue manteniendo jugosas utilidades con la mano de obra barata de cientos de miles de obreros atemorizados por la violencia.

Los grandes narcoempresarios no han muerto en esta guerra y sus negocios legales e ilegales continúan funcionando, sus dineros no son tocados en el sistema financiero, ni siquiera para medio taparle el ojo al macho. Ellos sólo ponen las balas, y nosotros, la perrada, como siempre, ponemos los muertos.

En síntesis: El problema con la militarización de nuestra ciudad y el resto del estado, ahora reemprendida en un contexto electoral federal por el gobierno panista de Javier Corral, en coordinación con el gobierno federal de Enrique Peña Nieto, es que el pueblo está desarmado.

Juárez no es cuartel. Fuera Ejército de él.






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