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1971: Cual es la historia del movimiento de masas en Chile

Los siguientes son extractos de un artículo que apareció el 8 de enero de 1971 en un semanario de los socialistas revolucionarios belgas llamado “La Gauche”.

Francisco Catalán

Concejero Facultad de Ciencias Federación de Estudiantes U. de Chile (FECH)

Sábado 5 de agosto

En la década de los 70’, tras el triunfo de la Unidad Popular en Chile importantes debates se abrieron en la izquierda en todo el mundo. Dentro del movimiento trotskysta este debate se abrió principalmente con las posiciones del comunismo europeo que profundizaba su giro al "eurocomunismo".

La recuperación de los artículos de los años 70’ sobre el ascenso de la Unidad Popular y posteriormente de la dictadura militar busca hacer una reconstrucción crítica de la historia del movimiento trotskysta en aquel proceso.

Los siguientes son extractos de un artículo que apareció el 8 de enero de 1971 en un semanario de los socialistas revolucionarios belgas llamado “La Gauche”. Los argumentos aquí utilizados no discuten solo con el Partido Comunista Belga, sino con los Partidos Comunistas de todo el mundo.

La Unidad Popular ganó en las elecciones chilenas con el 36% de las votaciones y la instalación de un gobierno del frente popular, presidido por el social demócrata Salvador Allende e incluyendo tres ministros comunistas, esto ha inspirado alabanzas desde el periódico comunista belga. Saludando con felicidad y orgullo, los camaradas de Le Drapeau Rouge se han felicitado ellos solos por estar en el centro de las cosas. Después de muchos enfrentamientos fratricidas, hoy lo superan con un sentimiento de una hermandad renovada entre los Partidos Comunistas del mundo.

Ellos están listos para elevar el grito de la victoria. Pero ¿Qué victoria? La victoria de la alianza de socialdemócratas, comunistas…y burgueses liberales-una alianza que ejerce el poder solo en el marco de un gobierno burgués y solo en condiciones que mantienen el orden burgués y respeto a los “derechos humanos individuales (NdT no hace referencia a los “derechos humanos universales” sino a los “derechos humanos sobre la propiedad privada”), que son esencialmente, la propiedad privada, y el honor del ejército.

Pero el suceso electoral de la Unidad Popular(UP) y el PC que finalmente ha sido aceptado dentro de un gobierno burgués no puede confundirse como una victoria de la revolución chilena. La victoria revolucionaria va mas allá de las promesas de un reordenamiento profundo de las estructuras existentes contenido en el programa de la UP y Salvador Allende.

Pero para los comunistas tradicionales, victoria es nada más que la UP y el CP poner manos sobre el dominio del movimiento de masas chileno.

Sobre este tema, tienes que leer la entrevista con Luis Corvalán, el secretario general del PC chileno, en la revista Drapeau Rouge el primero de enero. Aquí la confusión sobre victoria electoral y victoria revolucionaria resulta clara. Es deliberado. El objetivo del avance y desarrollo de la UP es sustituido por el desarrollo y avance de la revolución chilena.

Por su puesto, Luis Corvalán no señala que la revolución ya sucedió. Ni se ha olvidado de ella. Él parte del hecho de que ninguna de las etapas que han estado tomando en esa dirección está aún lejos de lo irreversible. Señalo que la UP disfruta solo una pluralidad en el gobierno, que el personal administrativo es aun burgués, y que el imperialismo y la oligarquía aun controlan los centros económicos del poder.

Pero, Corvalán dijo, el programa de la UP no es reformista porque este incluye medidas de un carácter realmente fundamental. Y, en movimiento sin demora para llevarlo a cabo- si la unidad, el gobierno de Allende, y el “Partido” son defendidos- la etapa decisiva será superada en los siguientes tres meses.

“Nuestra estrategia de unidad no ha sido siempre comprendida por todos”, Luis Corvalán se atreve a decirlo. Y repite la explicación justificando la alianza sin principios con los partidos de la pequeña burguesía.

La diferencia entre el frente único obrero y el frente popular (que incluye a la burguesía) ha sido entendido por cada uno que tenga una clara idea de que sucedió en Francia y España en 1936, en China en 1927, o más recientemente en Indonesia. Esto ha querido ser entendido lo mejor que se ha podido por quienes perecieron como resultado de esta política criminal promovida por Stalin, con la cual los PCs que se identifican con Moscú o Pekín continúan obstinadamente defendiéndola hoy. Esta es la política que tiende a desarmar a los trabajadores y campesinos para finalmente entregar las armas antes que la burguesía cuando los contrarrevolucionarios finalmente descarguen sus armas contra los revolucionarios.

¿Quién no ha entendido los límites y peligros de la estrategia del frente popular? Quien sino nuestro buen estalinista camarada. Cerrando sus ojos siempre hacia la vergonzosa evidencia de la masacre en Indonesia, ellos están empezando nuevamente con sus argumentos, sus acusaciones de sectarismo y ultra izquierdismo, para tirar abajo cualquier discusión para cantar a coro sus gritos de ¡“unidad”!

Nosotros estamos lejos de negar la necesidad de tácticas y temporales alianzas con las fuerzas de la burguesía. Pero tales alianzas no deben conducir a quedar atado por tales fuerzas para luego ser sofocado o masacrado. Es igualmente obvio que la primera tarea de cualquier Partido Comunista digno de tal nombre es ayudar a los trabajadores a organizarse independientemente y dirigirlos hacia su armamento. Paralelamente a esto, es debido trabajar por la practica realización del programa incluido la nacionalización de los esenciales sectores de la economía y del mercado exterior, así también de una reforma agraria radical.

¿No es esto precisamente lo que Allende está haciendo? ¡No! Decir esto sería precisamente la peor decepción.

Por supuesto, el proceso de incrementar en 66% el salario mínimo, plan de salud gratuito, rescindir la inflación, distribución gratuita de leche a niños y disolver la “policía móvil” (brigada especial anti-clase trabajadora) representa extraordinarias conquistas. Nosotros no podemos negar esto. Pero esto no es suficiente. Esto podría ser simplemente el rescate que la burguesía habría pagado para evadir la poderosa movilización de masas que llevo al ascenso de la UP en las pasadas elecciones.

La creación de un concejo nacional económico incluyendo representantes sindicales y organizaciones sociales con representantes del Estado y altos funcionarios (No hace falta mencionar a los representantes de los capitalistas y del gobierno que fueron incluidos pero que Luis Corvalán se niega a mencionar) es simplemente una institucionalización de la situación donde los sindicatos son integrados dentro del estado capitalista. Nosotros no vemos ningún medio aquí para que las masas trabajadoras asuman un real control sobre la administración de los asuntos públicos y de la economía…

¿Estableciendo relaciones diplomáticas con Cuba, China y Corea del Norte? Eso es incuestionablemente positivo. Pero no es absolutamente nada que el imperialismo no pueda aceptar. Estas son concesiones menores que pueden fácilmente quedar atrás cuando la inundación de la movilización de masas se ha retirado a canales seguros, o ha reanudado un curso oscuro por las profundidades subterráneas.

Finalmente llegamos a la etapa difícil: Pasar al punto de no retorno. ¿No está el Presidente Allende acelerando el avance de la revolución mediante la nacionalización de las minas de cobre, carbón, y la banca privada, así como mediante el extensivo desarrollo de la reforma agraria?

Las masas brasileñas están esperando por esto y aplauden a Allende; ciertamente las masas latinoamericanas lo están también. Y esto es verdad, así como las masas del mundo entero, quienes, aunque temerosos de la reacción de Estados Unidos y del imperialismo internacional (cinco de los nacionalizados, o más bien, estatizados, bancos eran propiedad de capitalistas no solo estadounidenses sino también franceses, italianos, ingleses y brasileños), esperan la revolución en América Latina.

Pero ninguna de estas medidas es aún fundamentalmente hostil a los intereses del imperialismo o la oligarquía chilena.

Nacionalizar las minas de cobre ha sido la más espectacular de todas estas medidas. Pero esta orden de acción está lejos de afrontar a los imperialistas. En vista de los peligros cada vez mayores de la revolución en América Latina, que amenazan con socavar definitivamente sus intereses, los imperialistas han decidido -después del reconocimiento de Nelson en América del Sur- modernizar las formas de penetración en el área.

El actual imperialismo se retira de formas extractivas y de la exportación de materiales, que había sido la forma dominante de pillaje en el tercer mundo y la peor. Hoy se está viendo más inclinada a otras formas menos obvias, involucrando especialmente plantas de procesamiento. Tal cambio también permite una aparente liberalización de la economía y de la vida social, en limitados sectores. Así es como la atmósfera pareciera más ligera en Latinoamérica. Los regímenes de “izquierda” nacionalista militar tienen el viento a su favor. Y con esto en prospecto, Allende puede ofrecer muy bien una variable democrática perfectamente con el desarrollo de proyectos neo-imperialistas en América Latina.

Es verdad, tan lejos como para no ir mas allá. En ese caso el ejercito burgués, que está constituido por los mejores garantes de los capitalistas, está siempre listo para intervenir. Pero “lejos” no enciende aquel interruptor.

Bajo el control del estado los bancos continúan su función acorde a su carácter. La medida es en los hechos una estatización y no una nacionalización. Esto es mucho más cierto cuando se anuncia que los bancos extranjeros acordarán condiciones especiales y sus acciones serán recompradas por el Estado en condiciones ventajosas para los acreedores.

Fue Luis Corvalán en su entrevista con Drapeau Rouge, quien señalo entre los logros del gobierno la expropiación de la importante industria textil Bellavista-Tome. La principal industria dejo el país llevándose 2.000 millones de pesos con ella. Irónicamente Corvalán dice: “Este es el primer decreto de este tipo y el Presidente Allende ha dicho que no será el último.”

El desafío real es hacer un genuino inicio de la reforma agraria, es decir, acelerar el movimiento de la ocupación de tierras por los campesinos menos privilegiados. Esto no debe ser solo una forma de devolver favores a los campesinos más leales al régimen, sino para satisfacer a las clases más pobres en el país y genuinamente transformar la economía chilena y la estructura social.

¿Dónde estamos ahora en esto? La Corporación de la Reforma Agraria(CORA) ha anunciado que 62 fundos han sido expropiados, pero la decisión de hacer esto habría sido hecha precediendo al régimen. El programa de la Unidad Popular llama a favor de la eliminación de los 4500 grandes latifundistas existentes hoy en día en Chile, “con el más completo respeto a los derechos humanos personales.” ¿Qué pesadas cargas en compensación podrán salir del tesoro nacional? Ahora mismo la oposición está en armas contra conceder crédito adicional que se suponía fue acordado en la oficina del presidente y del Ministro de Agricultura.

Allende quisiera permanecer fiel a su programa y, además, en cuanto sea posible, evitar choques de fuerza dentro y fuera del país. Sin embargo, el momento está llegando cuando tendrá que escoger entre permanecer fiel a la burguesía o a la clase trabajadora que lo voto y lo sostiene en el poder.

Huelgas de brazos caídos han ocurrido en fábricas de Santiago, en varias provincias y en varias industrias- En el correo y en el telégrafo, servicios municipales y educacionales. Los trabajadores están demandando que las promesas que se les hicieron, y primero que todo el incremento de salarios que aun el gobierno burgués promete “para el año próximo.” ¡Y ahí estamos ahora en 1971!

En varias de las grandes provincias agrícolas de Chile, los trabajadores agrarios han ocupado la tierra presionando por sus demandas por mejor salarios y mejores condiciones de trabajo.

En respuesta al presidente de la Asociación de Campesinos, quien, alarmado, por esta creciente ocupación de tierras, pidió poner reglas al juego, el presidente le contesto que consideraba estas acciones como “inapropiadas”. “Algunas ocupaciones son entendibles, siempre cuando los propietarios hubieran abandonado las tierras.”

Así, por desgracia, es como Allende al parecer piensa llevar fundamentalmente las transformaciones integrales que el promete. Él parece pensar que le puede hacer esto tomando ventaja de la indiferencia, incumplimiento y complacencia de los dueños del país.

Ya ha salido a la luz que los grandes latifundistas han formado fuerzas armadas privadas. ¿Dónde está el partido revolucionario que será capaz de organizar a las masas populares para la confrontación que se está construyendo? ¿Puede ser el partido comunista?

Volvamos a Drapeau Rouge y Luis Corvalán, secretario general del Partido Comunista Chileno:

“La eventualidad de una confrontación armada no puede ser enteramente excluida. Nuestra respuesta es hacer todo para prevenir eso, para ponerle una camisa de fuerza, no en la oposición sino en el imperialismo y la oligarquía, que los haga incapaces de desencadenar una guerra civil.”

¿Es un enfrentamiento armado inevitable? “Algunos círculos ultra revolucionarios,” Dice Corvalán, “consideran esto inevitable (la lógica tradicional del estalinismo es bien conocida). Eso no es base para establecer un juicio categórico.”

“En el momento actual, la posición que una confrontación armada es ineludible-como algunos sugieren- requiere la formación de milicias populares armadas.”

En la fase de peligro inexorablemente inminente, los líderes del PC saben que es lo que ellos deben hacer. Pero ellos eluden esa responsabilidad. ¿Por que?
“En la presente situación sería equivalente a generar desconfianza en el ejército. Pero el ejército no es invulnerable a los nuevos aires que soplan en América Latina y que penetra en todos lados. No es un cuerpo ajeno a la nación, en servicio a intereses antinacionales. Deben ser ganados por la causa del progreso en Chile y no empujados al otro lado de la barricada.”

Pero ¿dónde ha visto alguno que el ejército burgués se transforme por su cuenta al servicio de los trabajadores? Lo que se ha visto, por desgracia, son Partidos Comunistas degenerando hasta el punto donde renuncian a sus posiciones de clase y, por cualquier propósito práctico, juegan el juego de la burguesía y el imperialismo. Esto es lo que lo que amenaza cuando las barricadas se levanten en el futuro próximo de Chile.






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