Política Estado Español

LIBERTAD DE EXPRESIÓN

155 motivos para pitar el himno español en el Wanda

A pocas horas de la final de la Copa del Rey entre FC Barcelona y Sevilla CF, el Régimen del 78 amenaza con "erradicar" y actuar contra "la violencia" de miles de aficionados que puedan expresar cualquier manifestación contraria al himno español y otros símbolos del sacrosanto imperio español.

Arsen Sabaté

Barcelona | @ArsenSabate

Viernes 20 de abril | 18:30

Las aficiones de FC Barcelona y Athletic Club ofrecen una sonora pitada al himno español en presencia del Rey Felipe VI durante la final de Copa de la temporada 2014/15.

A pocas horas de la disputa de la final de la Copa del Rey de fútbol entre el FC Barcelona y el Sevilla CF, más que en el balón, la atención (y la tensión) se sitúa en que actitud adoptará la afición del club catalán ante, no solo los dos minutos y pico que dure el himno español previo al saque de inicio, sino durante el transcurso de todo el encuentro.

En realidad, a estas alturas de 155 no nos vamos a engañar, la atención hacia un posible “comportamiento delictivo” por parte de la afición culé está dirigida desde la caverna, pero no la mediática/futbolística, sino desde el bunkerizado Régimen del 78 y el ataque generalizado hacia el movimiento independentista catalán en todos sus ámbitos.

En este sentido, el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, informaba hace pocos días que efectuar una pitada contra el himno español es tipificado como “violencia” y amenazaba con “erradicar” lo que solo es el libre ejercicio de la libertad de expresión, hoy perseguido bajo el manto de delito en Catalunya y todo el Estado español.

Hay antecedentes de sonoras pitadas contra el himno español entre las aficiones del Barça y del Athletic Club en pasadas ediciones de la final de Copa, y no muy lejanas en el tiempo. En 2015 y 2016 miles de aficionados de ambos equipos llenaron las gradas de esteladas e ikurriñas y brindaron una monumental pitada al himno español en presencia de Felipe VI. Ya por aquel entonces el Régimen intentó prohibir y confiscar cualquier cuatribarrada que portara estrella, eso, además de ordenar un dispositivo policial de 2.500 agentes de la Policía Nacional y la amenaza de sanciones económicas para los clubes por parte del Comité Antiviolencia.

Pero claro, por esos días el 155 no cabalgaba a sus anchas en sedes parlamentarias catalanas, ni en escuelas ni estadios, ni perseguía comités cubano/catalanes; la supremocracia del Juez Llanera (¡Que viene el coco!) aun no había alcanzado el “nivel Dios” y... y Cristina Cifuentes estaba en posesión de un máster de veterinaria forense por la universidad de Winsconsin.

Lo que hace pocos años era el preludio de la actual escalada de persecución hacia la libertad de expresión por parte del Régimen, hoy no es sino la regla. La UEFA impide que los aficionados entren al estadio del FC Barcelona con miles de globos amarillos por la libertad de los presos políticos. Pep Guardiola está constantemente cuestionado y, lo que es peor, sancionado por portar el lazo amarillo.

Y es que el fútbol es también po-lí-ti-ca. Y no a cualquier nivel. Ahí está Don Florentino Pérez, presidente "vitalicio" del Real Madrid, ex concejal de la UCD, entre otros partidos de raigambre franquista y presidente de la constructora ACS (lo más de lo más entre consejos de administración). Y ya se sabe que la democracia del Régimen del 78, si, esa que defiende el Estado de Derecho a golpe de mordaza, es la democracia del IBEX 35.

En este sentido, Javier Tebas, presidente de La Liga, no una asociación empresarial cualquiera precisamente, llegó a declarar que “el 155 tendría que aplicarse en el Wanda Metropolitano”, en referencia al estadio del Atlético de Madrid donde se disputará este sábado la final ¿Y no es acaso eso un delito de odio hacia miles de personas que defienden unos colores y unas aspiraciones democráticas como es el derecho a decidir? No, en el caso de Tebas es, sin duda, el libre ejercicio de la libertad de expresión.

Pero más allá de la dosis de ironía que uno pueda ser capaz de insertar en un artículo que defiende la libertad de expresión y pone en cuestión la sacrosanta imagen del Régimen del 78, la realidad siempre supera a la ficción. Hoy no es descabellado pensar que Comité Antiviolencia o fiscalía y justicia abran investigación al pormenorizado de todos los “sujetos” que se atrevan a pitar el himno español y sean en consecuencia acusados de delito de “violencia”. Como tampoco lo ha sido que numerosos miembros de los CDR sean perseguidos, criminalizados y acusados de delitos de “rebelión” y “terrorismo” simplemente por el hecho de cortar carreteras en defensa de la libertad de los presos políticos.

No hay duda de que el golpe institucional contra el pueblo catalán en todos los ámbitos, es la antesala para la regresión de los derechos y libertades democráticas a nivel general en todo el Estado. Con el objetivo de poner fin a las aspiraciones de millones de catalanes se busca sentar las bases para profundizar en la ofensiva de persecución hacia todo aquel que se oponga al Régimen español y cuestione el orden establecido.

Y en ese sentido, perseguir y criminalizar la libertad de expresión bajo el supuesto de violencia en un evento como la final de Copa contra miles de personas que se sienten oprimidas bajo la bota del Régimen español viene a profundizar todavía más si cabe la actual ofensiva reaccionaria que se está llevando a cabo contra músicos, artistas, tuiteros, periodistas y demás por defender sus derechos a expresarse libre y críticamente.






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