Política

EDITORIAL DE EDITORIALES

15 mil millones, 100 días, 40 años

Macri y la "luna de miel". Acuerdo con fondos buitre y endeudamiento. Pelea interna en el peronismo. El 24 de marzo, una cita de honor en las calles.

Domingo 13 de marzo de 2016 | 10:16

“Hoy no hay plan B, el acuerdo con los holdouts tiene que salir”. Tal fue la frase del jefe de gabinete, Marcos Peña, en el primer programa del año de Animales Sueltos, intentando justificar el pago de 15 mil millones de dólares a los usureros, la emisión de deuda más grande en un país “emergente” de los últimos 20 años.

David Cufré, en Página 12, lo contradice diciendo que “la administración anterior, que dejó pactados créditos por unos 30.000 millones de dólares para continuar su profuso plan de obras públicas”. El economista detalla que el gobierno de Cristina Fernández “no fue a pedirle al JP Morgan, HSBC, Citibank y otras entidades miles de millones de dólares para su programa de infraestructura, que resultó el más destacado en cinco décadas. (…) El financiamiento fue gestionado ante organismos multilaterales como el Banco Mundial, el BID, la CAF, el Banco Nacional de Desarrollo de Brasil, el Banco Popular de China, facilitado por organismos estatales superavitarios como la Anses y con recursos propios del sector público. También recaudó de bancos y compañías de seguros en el mercado local, obligados a destinar una porción de su cartera de depósitos y fondos a créditos productivos. Pero este canal fue desactivado por la nueva conducción del Banco Central”. Lo que no dice Cufré es que algunos de estos créditos, aunque de montos muy inferiores a los US$ 20 mil millones que pretenden los buitres, se pagarán intereses del 27 %. Tampoco que los créditos del Banco Mundial (que al parecer de Cufré es mejor que Paul Singer) los consiguió el mismo Axel Kiciloff en la asamblea del FMI en octubre pasado.

Alfredo Zaiat sigue con las medias verdades en su nota del domingo, dedicada a pormenorizarlos beneficios extras que recibió el fondo de Paul Singer en el acuerdo firmado en Nueva York. “Recibió una quita menor en relación a lo acordado con otros fondos buitre, cobrará intereses adicionales hasta el momento del pago total, consiguió que la millonaria cuenta de honorarios de abogados y de lobby sea abonada por la Argentina, obtuvo el beneficio de no quedar limitado en su capacidad de continuar litigando, exigió que el país no pueda realizar otras emisiones de deuda en dólares, limitando a la vez la nominada en pesos, hasta tanto no se cancele el ciento por ciento de su demanda, tiene la prioridad de recibir los dólares en efectivo antes que el resto de los fondos buitre, y estará facultado a rescindir el acuerdo si no cobra antes de las 12.00 pm, hora del Este, del jueves 14 de abril próximo”.

En los canjes de deuda del 2005 y 2010, el kirchnerismo agregó a la oferta realizada a los buitres un ajuste por inflación en los valores de los títulos y cupones atados al crecimiento del PBI, además de aceptar la jurisdicción de Nueva York para cualquier litigio. Zaiat podrá tener sus opiniones al respecto, pero el sentido común llamaría privilegios a esos “extras”.

Internas

Mario Wainfeld, por su parte, se centra más en la relación de fuerzas al interior del Congreso. Llama “freelance” a Diego Bossio, diferenciándolo de los gobernadores, que necesitan cerrar pactos con la nación para hacerse de fondos. De todas formas, no pone las manos en el fuego por ninguno: “La permeabilidad de ‘los gobernas’ a las medidas del presidente Mauricio Macri trasunta sus flaquezas ideológicas o de convicciones. Para redondear el cuadro: es ostensible que Bossio y los gobernadores no han de haber cambiado tanto desde el 10 de diciembre. Su hechura es previa y pinta los límites que tuvo el kirchnerismo para permear las mentalidades de muchos cuadros aliados. Consiguió traccionarlos desde el poder del estado, jamás persuadirlos del todo. Sus virajes obedecen a las circunstancias. El presumible acompañamiento al acuerdo con los fondos buitres de una fracción alta del peronismo institucional se expresa en bastante más que hablar de plata. Consiste en callar sobre decenas de miles de despidos, del modo ilegal y brutal en que se consuman, de vertientes de violencia como la represión a manifestantes, el encarcelamiento político de Milagro Sala y otros males que no se miden en pesos ni en dólares. Quien calla, otorga... en mala hora”.

Podría realizar al menos un tibio “llamado a la acción”, pero Wainfeld se resigna a los “virajes” del peronismo: “El Frente para la Victoria (FpV) rehusará cooperar con el quórum aunque se sumará al debate. (…) El titular del bloque, Héctor Recalde, propondrá la convocatoria a consulta popular vinculante, mecanismo previsto en el artículo 40 de la Constitución. Una herramienta de participación esencial, malamente archivada desde su instauración. La moción es más interesante que viable, dada la correlación de fuerzas”. Con respecto al Senado, luego de considerar “impropias e imprudentes” las declaraciones del senador bonaerense Juan Manuel Abal Medina, concluye que “con ese mapa, la perspectiva más factible es que la ley se apruebe, raspando”. “Es lo que hay”, parece decir.

Del otro lado, Clarín y La Nación se regodean en el “porotómetro” de la entrega.

Parece que Julio Blanck y Joaquín Morales Solá hablan seguido, porque narran la misma anécdota este domingo. Máximo Kirchner se presentó en una reunión de varios gobernadores peronistas con Miguel Pichetto y José Luis Gioja para convencerlos de no dar quórum al debate de la “Ley Griesa”. Según Blanck, “Pichetto primero le doró la píldora: le aseguró que los legisladores del Frente para la Victoria iban a reivindicar en el debate la política de desendeudamiento impulsada por Néstor Kirchner con el pago total al FMI, así como las reestructuraciones de deuda con inéditas quitas que llevaron adelante en sus presidencias Néstor en 2005 y Cristina en 2010. Después le clavó el estilete: le planteó a Máximo su extrañeza porque ellos, los incondicionales de Cristina, no reivindicaran toda la política de cerrar deudas en esos años, que incluyó los pagos al Club de París, al CIADI por juicios pendientes y a Repsol por la expropiación de YPF”. Morales Solá le agrega un remate: “Ya derrotado, Máximo propuso no pagarle los honorarios del juicio de Paul Singer. ‘¿Cómo no le vamos a pagar si es el único que ganó? ¿O no sabés que los juicios los pagan los que pierden?’, le respondió Pichetto. Punto final”.

Haya sido real o no el contrapunto, sirve para ilustrar de manera concisa lo que plantean el PTS y el Frente de Izquierda al respecto; hay que rechazar este acuerdo, en el Congreso y en las calles, por ser una entrega gigantesca, cuya base es una deuda ilegal e ilegítima. Por ese motivo, la diputada del PTS-FIT Myriam Bregman reclamó en las comisiones de Presupuesto y Finanzas “una consulta popular vinculante para que el pueblo argentino sea el que convalide o rechace el acuerdo que selló el Gobierno con los holdouts, para lo cual se debe convocar a una importante movilización obrera y popular.”

La derecha vuelve a la carga

A 10 días de cumplirse 40 años del golpe genocida de 1976, sólo La Nación nombra el tema, por derecha desde ya.

Carlos Pagni ayer directamente trataba de ignorantes a quienes repudian la presencia del presidente de Estados Unidos en el país el 24 de marzo, particularmente a la izquierda: “Estados Unidos no participó del golpe, que sí fue apoyado por el Partido Comunista. (…) Los que objetan a Obama quizá no recuerdan que es demócrata. Y que milita en la izquierda de su país. Curioso olvido de quienes hacen un culto a la memoria”. Lo curioso es que Pagni no sepa que Estados Unidos impuso su Doctrina de Seguridad Nacional, que se aplicó y extendió a todo el continente a través de la Operación Cóndor, que coordinó la intervención de las FFAA y los servicios de inteligencia de Argentina, Chile, Brasil, Uruguay, Bolivia y Paraguay para derrotar el ascenso revolucionario en los años 70. Fueron militares norteamericanos quienes entrenaron en Panamá a los ejércitos latinoamericanos en la Escuela de las Américas. Allí se enseñaba métodos de tortura, el arte de infiltrarse en organizaciones obreras y populares, cómo realizar “inteligencia”, secuestros y desapariciones. Métodos que siguen usando hasta el día de hoy en las intervenciones militares de Irak, Afganistán, Siria, Libia y otros países.

Por otro lado, Ceferino Reato vuelve sobre la cantidad de detenidos-desaparecidos de la última dictadura. Citando al mismísimo Videla, dice que “los jefes militares llegaron al golpe de hace 40 años convencidos de que ‘7000 u 8000 personas debían morir para ganar la guerra contra la subversión’. Una verdadera matanza. Sin embargo, Cristina Kirchner, sus partidarios y las organizaciones de derechos humanos no podían admitir públicamente un número inferior a los 30.000 detenidos desaparecidos”. Como ya se planteó en La Izquierda Diario en relación a declaraciones similares realizadas por el ministro de Cultura de CABA Darío Lopérfido y Jorge Lanata, “este ‘retorno’ de la teoría de los dos demonios, además de intentar un ‘contra-relato’ al kirchnerismo, busca aportar a crear un clima reaccionario que estigmatice la resistencia al ajuste en curso y avale la creciente criminalización de la protesta social y la represión sobre los sectores que salen a luchar”.

La izquierda, por más que no le guste a La Nación, estará en las calles este 24 de marzo una vez más, exigiendo juicio y castigo a los genocidas, pero también contra el ajuste, la represión y la impunidad de hoy.







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