ANIVERSARIO

11 años sin Julio López: seguiremos luchando contra la impunidad

Al cumplirse un nuevo aniversario de la desaparición de Jorge Julio López, salimos a la calles de todo el país.

Natalia Hormazábal

Abogada del CeProDH

Lunes 18 de septiembre | 08:45

Jorge Julio López está desaparecido hace 11 años. Son 4017 días de impunidad.
Ese 18 de septiembre de 2006 López desaparecía por segunda vez. La primera desaparición forzada fue el 27 de octubre de 1976. En común, entre una y otra, fue que ambas desapariciones fueron desde su casa en Los Hornos y a manos de la patota de la bonaerense.

En esta última ocasión las integrantes de la querella de Justicia Ya! lo esperaban en la sala del juicio, para alegar. El testimonio de Julio fue vital para que se condenara a Miguel Echecolatz a la pena de reclusión perpetua. Julio no llegó. Mi compañera del CeProDH Myriam Bregman, una de sus abogadas, rápidamente denunció que Julio López había sido desaparecido. Y ya todo cambió.

El primer juicio- una vez que, producto de la lucha de años lográramos que se anulen las leyes de Obediencia Debida y Punto Final- por delitos de lesa humanidad seguido contra un represor, terminaba no sólo con la mítica sentencia reconociendo la verdad histórica y jurídica de lo ocurrido en Argentina, a través de la figura de genocidio, sino que el primer juicio terminaría también, con un testigo desaparecido.

En ese momento cursaba las últimas materias de la carrera de abogacía, y con mis compañeras y compañeros del CeProDH en Córdoba, seguimos atentamente cada instancia del juicio histórico, a la distancia. El día que en que fue desaparecido, estudiantes, salimos a las calles, como tantos en todo el país, a reclamar por la aparición de López.

Y esa es la impronta que marcó el resto de los juicios en todo el país. La impunidad. No sólo la que habían gozado los genocidas durante décadas, sino aquélla que se seguirían garantizando a través del pacto de silencio efectuado “ a sangre y fuego”, y por la justicia y el modo de desarrollar estos juicios, que han sido una conquista de miles en todo el país.

Durante años los juicios se han caracterizado por ser procesos parciales, segmentaciones de un plan común; negando el circuito represivo, desdibujando las responsabilidades y aportes fundamentales de cada fuerza, y debiendo obligar a querellantes a probar una y otra vez la participación en el genocidio, de cada imputado. Entran por una puerta y vuelven a sus cómodas prisiones domiciliarias, o aún, quedan directamente en libertad. Pero aún más, la prueba fundamental de estos hechos no es otra que los testigos: las victimas y sus familiares que han tenido que declarar en algunos casos varias veces, valientemente, para poder probar los hechos. Y todos los testigos, después del 18 de septiembre de 2006 han declarado pensando, sin dudas, en Jorge Julio López, quien fue desaparecido dos veces, desde su casa de Los Hornos.

Es la propia Corte Suprema de Justicia, la que ha dado un gran mensaje al conjunto de los represores y la sociedad, a través del nefasto fallo del “2x1”

Hoy en Neuquén asistimos al quinto juicio contra 7 represores que actuaron durante la última dictadura genocida en la región. Luego de 11 años de instrucción de la causa principal conocida como “La Escuelita”, y de múltiples desguazamientos, se eleva este tramo sólo con dos víctimas. Una de ellas falleció esperando el juicio.

De los 7 represores, 4 llegan en situación de prisión domiciliaria e inclusive, uno de ellos, ex integrante del Destacamento de inteligencia 182, Jorge Molina Ezcurra ha obtenido un régimen de semilibertad dictado por el juez Eugenio Krom, para poder “trabajar” en una empresa de seguridad. Desde nuestra querella hemos denunciado y repudiado este hecho, porque constituye la legalización de que el aparato represivo se sirve aún de los mismos represores, integrantes de las policías y las distintas fuerzas represivas. Que estén sueltos y en actividad constituye además de un agravio a víctimas y familiares, un peligro concreto para testigos y querellantes.

Llegamos a un nuevo 18 de septiembre, con la desaparición forzada de otro joven, Santiago Maldonado. Joven solidario que se encontraba luchando junto a la Comunidad Pu Lof en Resistencia en Cushamen.

Y hoy asistimos a una escalada represiva y una campaña de estigmatización dispuesta por el gobierno nacional de Macri hacia los pueblos originarios en general y mapuce en particular, en defensa de los intereses de los grandes terratenientes, que marcan que la lucha contra la impunidad del ayer, lo es por el hoy también.

Patricia Bullrich, Pablo Noceti y el propio juez Guido Otranto- quien fuera integrante del Tribunal de juicio “Escuelita IV” aquí en la región- saben que para llevar adelante ese plan represivo, deben salvar por la responsabilidad en cuanto a la desaparición de Santiago Maldonado, a toda costa, a la Gendarmería Nacional como fuerza de “élite” legitimada durante décadas. Y es que ese salvataje implica en cuanto al ayer, que no haya más que uno o dos gendarmes condenados por su participación en el Genocidio, y asimismo, hoy, intentan generar la teoría de que el responsable de la desaparición de Santiago, puede ser un gendarme que habría actuado ”solo y con bronca”.

Esa fuerza que los gobiernos pos dictadura han querido prestigiar, es la que ha a fines de los ´90 ha sido utilizada para reprimir protestas de trabajadores despedidos de YPF en General Mosconi, y aquí en la comarca de Cutral Có y Plaza Huincul. Pero más cercano en el tiempo y bajo el gobierno de Cristina Fernández, reprimiendo brutalmente a trabajadores de Lear en la Panamericana. Estos son sólo algunos casos.

Por eso, porque la pelea es por el ayer, y por el hoy, por Jorge Julio López, por Santiago Maldonado que se solidarizó con un reclamo justo, y por todos los desaparecidos; porque las luchas son en las calles, movilizados y de manera consecuente, es que seguiremos luchando con fuerza por su aparición. Como hace 11 años. Como hace 4017 días.








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